Cárcel de Rivera es tierra de nadie

RIVERA | F. FERNANDEZ

El suicidio de un recluso en la cárcel de Rivera abrió una investigación judicial que deja entrever irregularidades y problemas de funcionamiento del establecimiento carcelario. El juez Federico Alvarez interrogó a los efectivos policiales que se desempeñan allí y sumó otros documentos presentados por encargados de la cárcel.

El magistrado puso en antecedentes al ministro del Interior, José Díaz, sobre lo que está investigando.

Allí narran los acontecimientos ocurridos el 10 de octubre, durante un intento de fuga. Dicen que ese día había un "clima hostil" en la cárcel, que los reclusos enfrentaron a la guardia carcelaria y que fue evidente que "se ha perdido el dominio mínimo que se necesita para trabajar". Agregan que hay ocho policías para custodiar 182 presos y que desde hace días no pueden entrar a los pabellones ni se hace el recuento correspondiente.

Por si fuera poco, también reconocen que dentro de la cárcel se vende caña brasileña. Los reclusos se emborrachan e insultan a los policías. También se pelean entre ellos y en ocasiones resultan heridos.

En otro informe, un oficial presume que "hay policías involucrados en el ingreso de bebidas alcohólicas".

Por su parte, los reclusos alojados en los pabellones 1, 2 y 3 entregaron una carta a los medios y dieron su versión.

En un tramo de la misiva afirman que "enfrentan una situación adversa". Admiten que "algunos problemas ha habido", pero que "no han existido desbordes".

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