Sao Paulo - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y su rival en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Geraldo Alckmin, protagonizaron hoy un insulso debate televisivo en el que la corrupción volvió a ser el asunto más candente.
A diferencia del primer debate, en la cadena Bandeirantes, que comenzó con duros ataques de Alckmin a Lula por los escándalos de corrupción en el Partido de los Trabajadores (PT) y en su gobierno, el duelo de hoy, en el canal SBT, en Sao Paulo, arrancó con los dos aspirantes con más aplomo.
Ambos hablaron vagamente de lo que pretenden hacer en materia de agricultura, salud y seguridad, y se acusaron mutuamente de no haber hecho lo suficiente en esas tres áreas, Lula como presidente y Alckmin como gobernador del estado de Sao Paulo, cargo que ocupó en los últimos cinco años.
Lula acusó a Alckmin de permitir el fortalecimiento de la mafia de presos Primer Comando de la Capital (PCC) en Sao Paulo, y dijo que si en doce años el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), al cual pertenece Alckmin, no pudo controlar la delincuencia en el estado más rico del país, no ve cómo podrá hacerlo en todo Brasil.
"Ningún líder del crimen organizado está fuera de cárceles de máxima seguridad (en Sao Paulo), lo que lamento es que los delincuentes del cuello blanco estén sueltos", respondió Alckmin en una referencia directa a los responsables de los casos de corrupción en el PT.
Alckmin, con un estilo menos agresivo que el del primer debate, no perdió sin embargo la oportunidad de reprochar a Lula por la corrupción y dijo que "el gobierno necesita dar el ejemplo a la sociedad".
"Lo que vimos en el actual gobierno no fueron hechos aislados, que ya serían graves, sino una cuestión endémica desde el inicio", expresó Alckmin, quien citó, uno por uno, todos los escándalos de corrupción en los que han estado involucrados miembros del PT y del entorno de Lula.
Insistió en que "la sociedad brasileña merece explicaciones" sobre el origen de 1,7 millones de reales (unos 800.000 dólares) con los que miembros del PT intentaron comprar un dossier supuestamente falso para involucrar en casos de corrupción a dirigentes opositores, entre ellos el propio Alckmin.
Lula, que no participó en los debates previos a la primera vuelta, realizada el pasado 1 de octubre, compareció al de hoy con un cartapacio del que constantemente sacó datos para mostrar que ha hecho más que cualquiera de sus antecesores.
"La economía brasileña está, no tanto como yo quería, en el ápice, pero está en un momento excepcional", dijo Lula, mientras que sobre la salud pública anotó que "nunca estuvo en la situación que está, con la calidad que tenemos de atención a las personas".
Alckmin respondió que el crecimiento del 2,3 por ciento de la economía brasileña el año pasado no es suficiente para Brasil, mientras Argentina y otros países emergentes crecen a un ritmo del nueve por ciento anual.
"El dato concreto es que el pasado condena a algunos y absuelve a otros", dijo Lula, quien llamó a su rival "colonizado intelectualmente" y presentó como grandes logros de su gobierno la reducción de la miseria y de la desigualdad, la generación de más de cinco millones de empleos y el aumento del salario mínimo.
El presidente, que dice que Alckmin y su partido sólo piensan en privatizar las grandes empresas del Estado, acusó a su rival de rehuir a la discusión sobre el asunto y en tono irónico dijo que prefería no preguntarle más al respecto.
Alckmin volvió a prometer que no privatizará las grandes empresas estatales, como Petrobras y el Banco do Brasil, y aseguró que, a diferencia de lo que ha hecho Lula, reducirá el gasto público y la burocracia oficial, bajará los altos tipos de interés y los impuestos para que el país vuelva a crecer.
"No voy a permitir la privatización de empresas estatales, voy a acabar con el aparato partidista instalado en el Estado", dijo Alckmin, y subrayó que "el gobierno no es para los compañeros", como suelen tratarse los miembros del PT, "sino para servir al pueblo".
La segunda vuelta de las presidenciales será el 29 de este mes y todas las encuestas pronostican un triunfo de Lula con una ventaja de más de 20 puntos sobre Alckmin.
EFE