Otro duro debate por corrupción y violencia

RIO DE JANEIRO - El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva ironizó anoche sobre los planes del socialdemócrata Geraldo Alckmin contra la inseguridad, recordándole que en el estado de Sao Paulo, que su adversario electoral gobernó en los últimos años, hubo una ola de violencia mafiosa.

En el segundo debate, Alckmin le respondió que todos los jefes mafiosos estaban presos, y dijo que si gana la elección del 29 de octubre trabajará también para poner tras las rejas a los delincuentes "de cuello blanco", en alusión a los escándalos que salpicaron al Partido de los Trabajadores.

Alckmin dijo que en Sao Paulo cumplió con su parte, pero que "detrás de las cuestiones de seguridad existe el tráfico de drogas" y que el gobierno federal es "omiso".

Lula tiró entonces una estocada: "Por amor de Dios, que el pueblo de Sao Paulo no lo oiga, porque va a pensar que habrá un PCC en todo Brasil", en referencia al Primer Comando de la Capital, la organización que controla el tráfico de drogas desde las cárceles.

Alckmin volvió a exigir explicaciones, sobre el origen de los 1.750 millones de reales (800.000 dólares) decomisados en la detención de dos personas vinculadas al PT, supuestamente destinados a comprar información comprometedora sobre el propio Alckmin.

"Esta campaña va a terminar siendo la campaña de una sola nota", repuso Lula, a lo cual Alckmin devolvió el golpe: "No es una cuestión de una sola nota, sino de 1.750 millones de notas". AFP

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