VICTORIA D. RODRIGUEZ
Hace ya rato que comenzó la cuenta regresiva para la cuarta edición del Pilsen Rock, que se inicia el sábado desde las 17 horas en el Parque de la Hispanidad de Durazno. Desde inicios de semana se verificaron los primeros arribos, que como es habitual estuvieron signados por la afluencia de decenas de artesanos que paulatinamente han ido asegurándose un lugar en el microcentro de Durazno.
Las expectativas comerciales van de la mano de la propuesta musical que ofrece la programación de sábado y domingo. Los negocios comenzaron a intensificar su actividad a medida que se aproxima el evento. Las remeras se comercializan a valores que oscilan entre 100, 150 y 200 pesos, según el lugar y la calidad.
HOSPEDAJE. Más de la mitad del total de fanáticos que llegarán a Durazno el fin de semana se alojarán en casas de familia, carpas o apartamentos particulares, informó Oscar Toranza, de la Oficina de Eventos de la intendencia de Durazno. Hasta el pasado lunes se habían alquilado oficialmente por vía de la intendencia unas 450 habitaciones, que alojarán a 2.700 personas, sumadas a alrededor de 250 fondos de fincas particulares, que a un promedio de 10 personas por lugar establece 2.500 acampantes. Esto sin contar los treinta lugares que se ofrecen en campings ya organizados y sitios informales para las carpas, diseminados por toda la ciudad.
Asimismo, se informa que el Ministerio de Transporte y Obras Públicas controlará la circulación de vehículos por las vías de acceso al Pilsen Rock. Las autoridades del ministerio recuerdan que los vehículos de transporte que se utilicen para concurrir al festival y que circulen por rutas nacionales deben estar debidamente habilitados para el transporte colectivo de pasajeros.