Algunos oficialistas lucen escandalizados porque no ha sido designada Fiscal de Corte la doctora Mirtha Guianze. En el Senado no están los votos necesarios y eso provoca escozores crecientes.
La senadora socialista Mónica Xavier ha dicho que ellos no tienen alternativa en este tema: "la candidata es Mirtha Guianze y vamos a seguir discutiendo esta venia en la primera sesión ordinaria del próximo mes". El senador Enrique Rubio fue más lejos: expresó que su sector está "dispuesto a realizar modificaciones legales" para lograr la designación citada y hasta sostuvo que "la oposición debería tener mayor sentido de lo que está en juego, que es la lealtad institucional y republicana que privilegia las cuestiones institucionales antes que a los intereses partidarios."
¿La mayoría frenteamplista pretende que en este tema, el Poder Legislativo se convierta en un mero sello de goma? ¿Que sin atreverse a decir palabra, valide lo que quiere el Poder Ejecutivo?
A tal extremo llega el asunto, que la propia interesada dijo: "No asumiría un interinato, que en los hechos significara desconocer una norma constitucional". Agregó: "Esto es una cuestión de principios y de respeto al Estado de Derecho, porque en forma oblicua no se puede acceder a un cargo soslayando lo que la Constitución manda".
Concretamente, la Constitución dice que al Presidente de la República, actuando con el Ministro o Ministros respectivos, o con el Consejo de Ministros, le corresponde, entre otras cosas, "Designar al Fiscal de Corte y a los demás Fiscales Letrados de la República, con venia de la Cámara de Senadores o de la Comisión Permanente en su caso, otorgada siempre por tres quintos de votos del total de componentes."
El Poder Ejecutivo, sin consultas previas y sabiendo que su sector por sí solo no llega a los tres quintos de votos, propuso ante el Senado a la Dra. Guianze. Entonces, la bancada nacionalista decidió no votarla, en particular por esa falta de consulta a quienes se les reclama el voto. Lo que corresponde pues, es una negociación política, la presentación de una candidatura de alternativa y así tratar, no de llevar el asunto a empujones sino de encaminarlo por la vía de las normas vigentes.