JOSE GALLO
Es cierto, la cantidad de goles que se convierten depende de los jugadores.
Ellos son los que se mueven tácticamente, los que despliegan la técnica y mandan el balón a las redes. Por eso son ellos quienes se llevan los aplausos cuando los partidos son buenos y las críticas cuando son malos.
Sin embargo, es casi fundamental el piso sobre el que se mueven. Sólo así puede explicarse que equipos como Nacional promedie tres goles en el Parque Central (hubo uno sólo en el partido con Danubio, pero se crearon una enorme cantidad de jugadas de gol) y haya disputado uno de los partidos más malos del campeonato ante Bella Vista en el desastroso piso del Nasazzi.
Por eso, más allá de las discusiones sobre quien tiene mayor responsabilidad a la hora de presentar un buen espectáculo, los números dan la derecha a jugadores y técnicos.
De los catorce escenarios en los que se jugó por el Apertura hasta ahora, los cuatro mejores promedios se ven en cuatro de las mejores canchas, mientras que a partir de allí vienen las canchas con peor piso. La excepción que confirma esta regla es Belvedere que, con césped en gran estado, recibe sólo 1.33 goles por partido.
Si vamos a los promedios por cancha de acuerdo a su estado, en aquellas que están en mejor condición se convierten 2.76 goles por juego.
Hay dos regulares (Parque Viera y Parque Saroldi), ya que, si bien no son excelentes, los problemas tampoco son graves. Allí se jugaron 5 partidos y se anotaron 10 goles.
Luego vienen los peores terrenos de Primera División. Aunque las situaciones difieren, estos son: el Paladino, el Palermo, el Sobrero, el Goyenola, el Méndez Piana y el Complejo Rentistas.
Ahí se convirtieron 35 goles en 18 partidos y el promedio está apenas por debajo de los dos goles por encuentro (1.94).
Entre los estadios, el de mejor promedio es Jardines del Hipódromo, donde se hicieron ocho goles en cuatro partidos.
Luego vienen el Franzini, el Parque Central, y el Estadio Centenario, confirmando que los mejores pisos tienen la mayor cantidad de goles por partido.
Entre los más pobres están el Parque Palermo, Belvedere (una de las sorpresas), el Mario Sobrero y el Nasazzi (donde juega Danubio el próximo fin de semana).
El Abraham Paladino, que será visitado por Nacional, tiene un buen promedio de 2.5 goles por partido. Ojalá lo mantenga.
47 Goles
Hubo en 17 partidos en las canchas que están en mejor estado (Centenario, Parque Central, Belvedere, Franzini y Jardines). Promedio: 2,76.
35 Goles
Hubo en 18 partidos en las canchas en mal estado (Palermo, Rentistas, Nasazzi, Paladino, Sobrero, Goyenola y M. Piana). Promedio: 1,94.
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US$ 4.000 LA SIEMBRA
Los campos de juego se siembran con gramilla o bermuda una sola vez y luego, en marzo o abril se planta raigrass perenne, un césped que crece durante el invierno. El costo de ambas siembras es de unos U$S 4.000 anuales.
NASAZZI EN REFACCION
El piso del Nasazzi se hizo a nuevo hace tres años y hoy está muy mal, porque se rompió el riego computarizado y no se pudo hacer frente a su reparación. La pasada semana Bella Vista inició tareas de refacción.
NO ENTRENAR ES LO MEJOR
Los altos costos de mantenimiento es una de las razones del deterioro, pero no la única. Las canchas que están mejor son aquellas cuyos equipos no las utilizan para entrenar. Por ende, las peores son las que tienen una mayor utilización.
INSPECCION AL PALADINO
La Comisión de Field de la AUF inspeccionará hoy las obras que se realizan en el estadio Abraham Paladino y decidirá si habilita a Progreso para recibir en su escenario a Nacional el próximo domingo.
EL CESPED SINTETICO
Una alternativa para mejorar las canchas es el césped sintético. Eugenio Figueredo quería instalarlo en el Charrúa, pero su costo es muy alto y para hacer el mantenimiento se necesita maquinaria especial, lo que implica una fuerte inversión.