Parece mentira que haya que volver a reiterar que la Justicia es una sola.
Es la que llega a determinar la inocencia o la culpabilidad de las personas.
Y esto que era un axioma hasta no hace mucho tiempo, se va diluyendo en aras de nuevas opiniones que tratan por su la-do de hacer justicia sin tener nada que ver con ella.
Es el caso de las exigencias actuales en la liberación de una funcionaria de Salud Pública que fue procesada por un caso de mala praxis. Tendrá razón o no el Juez, pero es la Justicia la que dictamina.
Y estos grupos cada vez que un fallo judicial no les conviene o les parece mal, no tienen otra cosa que hacer paros y pintar paredes.
Basta recordar el caso de los "presos de la Ciudad Vieja", procesados por tremendas acciones violentistas y luego encaramados al podio por determinadas fuerzas que por más ruido que hagan no logran disimular su minoría total.