Apenas un respiro

Apocos días de escucharse voces agoreras prediciendo que el petróleo estaría cotizándose en breve a cerca de U$S 100 por barril, el precio se desplomó. Desde que la cotización del petróleo West Texas Intermediate (variedad de referencia para Uruguay) arañó los 78,40 dólares por barril el 14 de julio, los números cayeron casi un 20%.

Las razones de la afortunada baja, pueden buscarse por un lado en la tregua transitoria del conflicto entre Israel y Hezbollah y la pérdida de virulencia de los anuncios atómicos del gobierno de Irán. Por otro lado, el mercado petrolero se halla bien abastecido y no existe una demanda que empuje los valores hacia arriba. Es una coyuntura que le permite a Uruguay un respiro y un nuevo ajuste de los precios de los combustibles. Los derivados del petróleo deben bajar en breve, para aliviar en algo la presión que sus costos ejercen sobre los bolsillos de los uruguayos a todo nivel.

La propuesta la tiene que hacer Ancap y la decisión final le compete al Poder Ejecutivo. A éste, por lo menos le debería mover la realidad de que si los combustibles bajan, podrá estar logrando una inflación menor y quizás hasta llegar a decir que ha alcanzado la meta de que esa inflación no supere el 6,5%.

Sin embargo, sería demasiado optimista creer que el precio de los hidrocarburos seguirá precipitándose en los meses futuros. Ni siquiera ahora que varios líderes de la industria del petróleo insisten en que el mundo cuenta con abundante crudo para su consumo, rebatiendo a los que sostienen que el crudo se está agotando. Estos últimos dieron el respaldo intelectual para la reciente alza al sostener que la producción llegará a su cima en los próximos años y después declinará a la misma velocidad con que creció. Arabia Saudita, Ex-xon y otros los refutan diciendo que hay crudo para 140 años de consumo mundial.

Nada de esto debe permitir que Uruguay se distraiga de varios caminos insinuados para liberarlo de la dependencia respecto del suministro petrolero foráneo. Búsqueda de hidrocarburos en territorio nacional, investigación de alternativas no petroleras, son sólo un par de opciones. Aprovechemos lo que nos da el mercado internacional: apenas un respiro.

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