Tres representantes de los sectores más representativos del Frente Amplio y del gobierno desplomaron anoche los argumentos del Poder Ejecutivo a favor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, al asegurar que el acuerdo bilateral con la administración de George Bush "es incompatible" con el Mercosur.
Alertaron que la eventual firma del convenio pondrá en juego el programa de gobierno de la coalición de izquierda, por el cual el presidente Tabaré Vázquez triunfó en las elecciones de 2004.
Frente a dirigentes sindicales y estudiantiles, representantes de organizaciones sociales y políticas y militantes del FA, los senadores Alberto Couriel, del Movimiento de Participación Popular (MPP); Eduardo Lorier, del Partido Comunista (PCU), y el diputado socialista Roberto Conde, instaron en el Paraninfo de la Universidad a los integrantes del gobierno a "sincerarse" y advirtieron que nadie puede "arrogarse el derecho de definir por otros".
En el marco de la campaña lanzada por la Comisión Nacional en Defensa de la Soberanía contra el TLC, los tres legisladores expusieron con sus argumentos las razones por las que el Congreso, el Plenario Nacional y la Mesa Política del Frente Amplio se pronunciaron en contra de un TLC.
El debate sobre la conveniencia o no del acuerdo bilateral lo inició Conde, que aclaró que hablaba "como miembro del gobierno y del Frente Amplio, fuerza política que tiene derecho a que se aplique su programa".
"Estoy como legislador del gobierno", dijo concretamente, tras indicar que su participación en el debate no le producía "conflicto".
En clara respuesta a la decisión adoptada el jueves por Vázquez y varios de sus ministros, respecto a elegir la vía rápida para concretar el acuerdo comercial con Bush, Conde expresó que "ese breve plazo de tres o cuatro meses está urgido por esta agenda que no es la nuestra, sino la del gobierno de Estados Unidos"
Consideró que actualmente existe una "ofensiva" por la cual se asegura que "los males del Mercosur son poco menos que irreversibles", para promover la firma del TLC. Y remarcó entonces que el "principal socio comercial de Uruguay no es Estados Unidos. Eso es una falsedad". Acotó que el Mercosur está primero en esa lista. Y añadió que un TLC "es incompatible" con el bloque regional. Para Conde, si Uruguay concreta el TLC debería abandonar el Mercosur. "Sería una catástrofe" si el país pasara a ser miembro asociado, opinó.
MIEDO. Por su parte, Lorier hizo hincapié en los sectores que podrían ser afectados con el TLC, y como ejemplo enumeró a la industria farmacéutica, informática, la producción hortifrutícola, el turismo, el plástico y la inversión inmobiliaria.
El secretario general del PCU subrayó que no había que "tener miedo" en la izquierda para exponer las opiniones en contra del TLC, "ni tener temor a represalias". Defendió la posibilidad de realizar un debate "democrático", a través del cual se logre informar a la ciudadanía sobre el acuerdo bilateral y los resultados de la experiencia de otros países que han firmado tratados con EE.UU., como el caso de Perú.
Opinó que la crucial instancia por la que atraviesa el gobierno determinará que "se siga una línea estratégica u otra. Nosotros no somos una isla, estamos insertos en el Mercosur, por más que pueda ser criticado". En base a un documento de Ceres, Lorier dijo que a través del TLC, Estados Unidos incidirá en la política económica de Uruguay.
Entretanto, Couriel admitió que un TLC "puede cambiar la estrategia económica y puede cambiar las bases programáticas del Frente Amplio y el plan de gobierno". El senador del MPP aseguró que el acuerdo bilateral sólo podría ampliar la cuota de carne, porque los lácteos uruguayos no podrían competir con los norteamericanos. "Todo lo demás es desventaja: liberalización de servicios, propiedad intelectual, compras gubernamentales. En todo perdemos", sentenció.