Mientras el equipo económico considera que la fuerza de las inversiones permitirá encauzar los altos niveles de crecimiento, varios analistas privados advierten por el riesgo de que la suba de la demanda pueda chocar con cuellos de botella en la capacidad de producción, lo que podría generar presiones inflacionarias adicionales.
La fuerte suba del Producto Interno Bruto (PIB) en el segundo trimestre hizo ajustar las proyecciones de los privados, mientras el gobierno quiere apostar a la cautela, aunque admite que la suba podría trepar hasta el 7%.
Ayer el ministro de Economía, Danilo Astori, no quiso adelantar si el gobierno ajustará sus proyecciones de suba del PIB y repitió que el gobierno actúa con cautela. Cuando El País le comentó que si la economía no creciera más en la segunda mitad del año se cerraría el año con un aumento del PIB de 7,3%, Astori admitió que es una posibilidad.
En la reunión del consejo de ministros de ayer, Astori comentó a sus pares que seguramente se revisará al alza la previsión.
El ministro dijo a periodistas de El Espectador que la econo-mía tiene "más potencial" por la afluencia de mayores inversiones, y alejó cualquier posibilidad de un recalentamiento de la actividad. La suba del crecimiento se está dando con equilibrio, aseguró. Sin embargo analistas como Adrián Fernández, del Centro de Investigaciones Económicas, y Pablo Rosselli, de Tea Deloitte & Touche, consideraron que debe tomarse en cuenta si la capacidad de producción puede soportar la demanda generada por el mayor crecimiento y si esto puede traducirse en mayor presión sobre los precios. La teoría marca que cuando la oferta no puede hacer frente a la demanda se genera presión sobre los precios.
PRESIONES. Fernández dijo a El País que debe tomarse en cuenta si hay "indicios" de que puedan darse cuellos de botella en la producción, al agotarse la capacidad instalada para prevenir presiones sobre los precios. Consideró que se pueda superar la cifra de crecimiento del año pasado en 2006 y dijo que ante esa aceleración debe haber un correlato con la inversión en capacidad instalada.
Rosselli dijo que en 2006 la economía crecería al menos 7%, a no ser que se produzcan caídas en la segunda mitad del año o ajustes a las cifras publicadas el viernes. Aseveró que ahora el gobierno "tiene nuevos desafíos" ante la aceleración del crecimiento y que podría reaccionar ante esta suba con una política contracíclica -que genere ahorro en medio de la expansión- o con una política monetaria más restrictiva del Banco Central.
Por su parte, el economista Jorge Caumont dijo que la economía puede crecer un máximo de 8,5% en 2006 y sostuvo que "el problema no es falta de inversión sino si el sector privado puede seguir creciendo en consumo privado como lo viene haciendo".
Fuentes técnicas de gobierno dijeron a El País que la posibilidad de que suba la demanda por el crecimiento económico es una variable que se maneja en la política monetaria, aunque aseguraron que lo ven como "una advertencia de mediano plazo".
Si bien reconocieron la falta de información sobre el nivel de capacidad ociosa que todavía tienen las empresas, dijeron que "no parece que se esté muy cerca de la frontera".
A pesar de ello admitieron que puede haber indicios en algunas áreas. "Es una de las preocupaciones pero no la principal ahora", expresó el técnico.
Ceres: el PIB aumentó 1,6% en julio
El Indice Líder de Ceres (ILC), que mide el nivel de actividad, creció 1,6% en julio de 2006 respecto al mes anterior, completando tres años y nueve meses de aumentos consecutivos.
El nuevo aumento del ILC estaría indicando que el nivel de actividad continuaría creciendo en el tercer trimestre de 2006 (para el cual el BCU publicará la información en diciembre).
La información del ILC se complementa con el Indice de Difusión, que Ceres calcula considerando qué proporción de las variables que integran el ILC evolucionaron favorablemente en el mes. Este se ubicó en 78% en julio, lo que indica que la gran mayoría de las variables que integran el ILC se comportaron en forma expansiva.
Al Igual que en los dos meses previos, en julio el incremento del ILC se explica principalmente por la evolución favorable de las variables externas que lo integran, que se comportaron de forma más expansiva que las internas.
Entre los factores externos, los de mayor influencia sobre el ILC fueron el incremento de la demanda externa por productos uruguayos y la evolución positiva de las economías de la región. Por su parte, entre los factores internos los de mayor influencia positiva sobre el ILC fueron el crecimiento de la demanda de bienes de capital y de bienes intermedios en el proceso productivo.
Sube peso sobre DGI
La fuerte suba de la actividad económica pone presión sobre la Dirección General Impositiva (DGI), debido a las metas del compromiso de gestión que firmó con Economía y que exige un plus de recaudación sobre la suba del PIB. Fuentes de la DGI dijeron a El País que la suba del PIB superó las previsiones, y sostuvieron que en el ajustes de las metas internas de cierre de 2006 pesará esta aceleración en la actividad.