Domingo | 10.09.2006
Montevideo, Uruguay | 00:30
  - Editorial
El mismo perro...

RODOLFO SIENRA ROOSEN

Veinte años después del fin de las dictaduras militares en el Continente, estamos quizá peor que antes.

En muchos países gravita la influencia del gobierno venezolano. Hugo Chávez ya está en campaña para que entre referéndums y reformas constitucionales, pueda perpetuarse en el poder por lo menos hasta el 2015. Tiene mucho dinero. No tiene oposición eficaz. No es precisamente un ejemplo de democracia.

Entre sus cortesanos autoritarios, Cuba es el decano, y hace número. Pero Fidel es un fósil, que dejará la herencia de un régimen liberticida que seguramente con el transcurso del tiempo se irá diluyendo. Cuba ya fue y lo que queda es un espejo para opas.

El intento de "venezualizar" Perú con el apoyo electoral a Ollanta Humala fue descarado, y en principio fracasó. Para advertir la magnitud del peligro sorteado baste con recordar el alivio que generó en el mundo civilizado que las elecciones las ganara nada menos que Alan García, de justificado triste recuerdo. Pero era el mal menor. De todas maneras, la paridad de fuerzas en el Congreso le va a ocasionar dificultades para gobernar.

Argentina es otro de los "venezualizados" por lo que su Presidente -que parece se va a perpetuar un tiempo más en el gobierno- es deudor de Chávez. Kirchner vendió el alma de su país al diablo y va acentuar su perfil de gobierno autoritario. Montonero él, su Canciller, y varios que lo rodean, no muestran credenciales como para predecir horas tranquilas a la democracia.

Brasil es harina de otro costal. Lula será reelecto, pero pisa la tierra. Es un país imperial, en donde poderoso caballero es don Dinero, que es el que decide el rumbo a seguir.

Nosotros también estamos "venezualizados". Un gobierno sin política exterior le abrió las puertas sin problemas a Chávez en el Mercosur, y cuando nos visita muchos capitostes del Frente lo reciben con achuras, asados, vino, y manos tendidas. Con algún hueso tiró, pero algunos esperan más de él.

Dejando de lado el grave problema de Ecuador, políticamente atomizado y con sucesión de gobiernos efímeros, el momento es crítico para el también "venezualizado" Bolivia. La burda maniobra de Morales declarando a la Asamblea Constituyente de naturaleza "originaria" para que pueda pronunciarse por mayoría absoluta, que el gobierno tiene y no por dos tercios, que no los tiene, le permitiría introducir reformas sustanciales en un país que podría pasar a llamarse Tahuantinsuyo como en la era precolombina, al tiempo que dar facultades omnímodas al Poder Ejecutivo. La Asamblea boliviana está en coma. El Dr. Fernando Rodríguez Mendoza, una personalidad en el ambiente jurídico del país, sostuvo en un artículo publicado en "El Deber" que Bolivia está viviendo hoy un estado de hecho en donde ni la Constitución ni la ley se cumplen siendo objeto de interpretaciones forzadas que desvirtúan al verdadero Estado de Derecho.

Es corriente que la primera acción de un golpista, señala el destacado jurista, sea declarar la vigencia de la Constitución, pe-ro procediendo siempre a desconocerla.

Y es así: este es el mismo perro, pero con diferente collar. Vamos hacia dictaduras de izquierda declaradas o encubiertas por disfraces de percal. Sólo Colombia y Chile van quedando co- mo reductos de una democracia estable.

"Un repaso de lo que se vive en América del Sur da para ponernos nerviosos. Y no hablemos de la que se viene en México..."

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