NUEVA YORK | AFP
Con los arquitectos más famosos del mundo al frente, el proyecto de reconstrucción de la Zona Cero ha dado finalmente el salto del plano a la excavadora tras cinco años de revisiones, retrasos y disputas.
Los llamamientos a la reconstrucción empezaron a poco del 11/S, pero el espíritu emprendedor inicial, cargado de optimismo y patriotismo, dejó pronto paso a la realidad y las complicaciones de semejante empresa.
Promotores inmobiliarios, arquitectos, políticos y familias de las víctimas han rivalizado por el control de la reconstrucción defendiendo intereses comerciales, artísticos, políticos o emocionales que chocaban en muchos casos.
"No hubo ni una sola parte del proyecto que no haya sido objeto de disputa", admitía el arquitecto Daniel Libeskind, creador del plan maestro para la Zona Cero. "Ha sido un proceso cargado de emoción y complejidad".
La mayor parte de la atención se ha centrado en la pieza central del proyecto, la torre de la Libertad, un rascacielos de 541 metros (1.776 pies, como el año de la independencia nacional) designado para llenar el vacío dejado en el horizonte de Manhattan.
Desde que el plan de Libeskind fue seleccionado a principios de 2003, la torre sufrió dos revisiones radicales, por motivos comerciales o de seguridad.
El 4 de julio de 2004 se puso la primera piedra del rascacielos pero hubo que esperar dos años para empezar la construcción.
Ahora, y aunque la Zona Cero sigue siendo básicamente un descampado en obras, existe al menos un sentido de que las cosas se mueven "en la dirección correcta", dijo Libeskind después de iniciarse el trabajo de los cimientos de su rascacielos.
Otro tanto ocurrió con el memorial a las víctimas.
Se trata de un proyecto llamado "Reflejando la ausencia" y fue diseñado por el israelí Michael Arad y el estadounidense Peter Walker.
El conjunto costará más de U$S 500 millones, una cifra que puede parecer desorbitada pero que supone la mitad de lo previsto antes de que las autoridades intervinieran, no sin polémica, alarmadas por el precio.
"Reflejando la ausencia" consiste en dos estanques sobre las huellas de las Torres Gemelas, donde perecieron más de 2.700 personas.
A mediados de agosto empezó el trabajo de los cimientos, lo que llevó a Arad a confesar aliviado que "el proceso sigue adelante".
Pese a los obstáculos, nadie niega la calidad de los arquitectos implicados en la reconstrucción, un equipo de ensueño en el que figuran los británicos Richard Rogers y Norman Foster, el canadiense Frank Gehry, y el español Santiago Calatrava.
Rogers y Foster diseñarán cada edificio de oficinas en la Zona Cero, Gehry se encarga del centro de artes escénicas y Calatrava del nudo de comunicaciones.
Además de haber reunido semejante equipo, los responsables de la reconstrucción reclaman otra victoria, la reapertura en mayo del "7 World Trade Center", un edificio de 52 plantas en los aledaños de la Zona Cero reconstruido tras quedar maltrecho en los atentados.
A todo eso, la percepción del público no es exactamente de progreso y, según un sondeo de julio, 48% de los encuestados consideraron que la reconstrucción anda por mal camino, casi el doble que hace tres años.