DANIEL ROSA
Cuatro fechas fue lo que le tomó a Pedro Cardoso convertirse en ídolo de Peñarol. En realidad menos, tres partidos y menos de un tiempo, porque jugó 211 minutos. Aterrizó en Los Aromos con la misión de hacer goles y aunque demoraron en llegar, ayer se despachó con tres, lo cual lo metió en el corazón de la gente.
Aunque eso de ser héroe no es nuevo para él, sí lo sorprendió serlo en un grande. Por primera vez escuchó el "olé, olé, olé, Pedrooo, Pedrooo..." y se fue ovacionado por el túnel. Lástima para él que el gigantesco paso lo dio justamente frente a su ex equipo, al que lleva en el corazón. "Las sensaciones fueron muy encontradas porque se dieron los goles pero fue una lástima que no los pudiera gritar", dijo Cardoso rodeado de micrófonos, libretas y cámaras de televisión.
A los 76 minutos se fue agotado del campo de juego, pero no se imaginaba que la tarea que lo esperaba iba a ser más exigente que anotar tres goles, porque lo aguardaban todas las radios, los canales y los periódicos para conversar con él... además de los hinchas que se agolparon en la puerta del camarín para expresarle su cariño y consagrarlo como ídolo.
"Ya había anunciado que si hacía un gol no lo iba a gritar y no sólo por un tema de respeto hacia mi ex equipo, sino porque a Rocha lo quiero demasiado. Ahí está mi gente, soy el responsable de que mi señora y mis hijas sean fanáticas de Rocha y aunque soy hincha de Peñarol, mi vida está toda allá. No podía gritarle un gol a mi gente", expresó en forma muy sentida el ícono del histórico Rocha campeón del Apertura 2005, ese que se transformó en el primer equipo del interior en ganar un título profesional y en disputar una Copa Libertadores.
No obstante, antes del partido había anunciado que ayer iba a convertir por primera vez con la camiseta de Peñarol y hasta vaticinó tres conquistas a una radioemisora. "Uno siempre viene con la idea de convertir. Hoy quizá un poco por conocer a los jugadores de Rocha sabía cuáles eran las virtudes y los defectos de ellos y eso me permitió estar más cerca del arco rival. Por suerte se dieron los goles y creo que no tanto por defectos de Rocha, sino por virtudes de Peñarol y hasta un poco de fortuna por el rebote que dio la pelota en el primer tanto, pero el gol llegó y eso sirve para aplacar la ansiedad que tenía por convertir. Hacer tres goles en Peñarol es un gran alivio", indicó.
Y Pedro salió a sentir el calor de los hinchas de Peñarol, que le pidieron fotos y autógrafos. Con una sonrisa apuró el paso y dijo: "Me tengo que ir". Lo estaban esperando para llevarlo a su Rocha natal, a la que ayer amargó.
Saldado
Pedro Cardoso pagó ayer una deuda que tenía con Peñarol. La había generado el 11 de diciembre del año pasado, cuando en la última fecha del Apertura (con Rocha ya campeón) le anotó tres goles a los aurinegros en el empate a 4 registrado en el Estadio Centenario. Con el triplete de ayer nadie se lo reprochará.