Novedades en el espacio

En algún punto del espacio, el afligido Plutón debe estar llorando su desconsuelo por haber descendido a la Segunda División en la Liga de los Planetas, algo en que mucho tuvieron que ver dos astrónomos compatriotas. En adelante, alternará en la nueva categoría de los planetas enanos.

Esa tristeza de Plutón contrasta con la alegría de Anoushoh Ansari, una iraní de 39 años que, dentro de pocos días, se convertirá en la primera mujer que arribará a la Estación Espacial Internacional, a bordo de la nave Soyuz.

Informado por el diario bonaerense "Perfil" (edición del 27 de agosto ppdo.) quiero narrarles algo acerca de la próxima turista del cosmos, antes de que se publique en Selecciones del Reader`s.

El padre de Anoushoh era vendedor de vinos, y acaso a fuerza de acumular degustaciones para opinar con autoridad acerca de lo que vendía, se agarraría sus buenos cohetes.

Cuando la cohetería comenzó a invadir al espacio, le dio por inculcarle a su hija la fascinación por todo lo que anduviera volando: le contó la historia del Apolo 11, lamentando que en Irán no hubiera quiniela para apostarle unos boletitos a la cabeza al simpático numerito.

Tras ese relato, la niña que era Anoushoh, ingresó en una burbuja de fantasía, que se ampliaba a medida que iba viendo "Viaje a las estrellas" y "La Guerra de las Galaxias", que le descubrieron un mundo al que un día podría mudarse.

Tiempo después, una razón de fuerza mayor cambió sus planes: Jomeini, implacable y quizás abstemio, cerró la vinería de "papá Ansari", que se vio sin un corcho... con una mano atrás y la otra sin saber qué hacer con ella. La hija, entonces -a pesar de quedarse sin vino-se las tomó: pero, en lugar de mudarse al espacio lo hizo a Estados Unidos.

Allí conoció a Hamid, con quien no tardó en conectarse a través de varios lenguajes -oculares, orales, táctiles- hasta llegar a entenderse perfectamente, y casarse luego de compartir gozosos experimentos y ensayos prácticos que fueron ascendiéndolos -sin que lo advirtieran demasiado- a la Luna... de miel.

La buena idea que tuvieron fue la de fundar Telecom Technologies, desplazando una primera iniciativa para instalar un puesto de verduras: como Telecom les pareció que sería más rentable, invirtieron (pa`empezar) 55 mil dólares. (Abrevio: terminaron vendiéndola en 470 millones de dólares).

Ahora, con las monedas que tenía en su cartera, Anoushoh compró su pasaje en 21.600.000 dólares, y el 14 de este mes viajará al espacio. Aprovechó que quien iba a ser el cuarto turista con tal destino debió desistir de la excursión, porque le falló la fortaleza física en el centro de preparación para viajes espaciales que existe en Rusia: se trata de un japonés llamado Daisuke Enomoto, que al renunciar a trasladarse en la nave Soyuz resolvió seguir en moto.

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