SAN JOSE | JOSE L. ALVAREZ
Las declaraciones ante la Justicia por el caso del médico del Hospital de Libertad, Diego Magga, continuaron ayer en el Juzgado de San José.
En esta instancia del caso del doctor separado de la Federación Médica del Interior (FEMI), acusado de suministrar dosis altas de morfina a enfermos no terminales con la intención de causar la muerte, comparecieron la doctora Sandra Roas, la enfermera Lilián Rossi y la nurse Ana Arada.
"No quiero decir nada que pueda perjudicar al doctor Magga, pero sí quiero que se sepa que en el Hospital de Libertad nunca hubo intencionalidad de hacerle mal a ningún anciano, ni de parte del doctor, ni de enfermería". Esas fueron las palabras de Arada a su salida del Juzgado Penal de San José.
"Tengo en mi poder algunos de los programas que desarrollamos en el Hospital de Libertad con los ancianos y me interesa que eso se sepa, para que nadie piense que en nuestro hospital no se quiere a los viejos, como se ha indicado", dijo la nurse.
La profesional, de larga trayectoria en el Hospital de Libertad, dijo ante la jueza Adriana de los Santos que actualmente es muy difícil trabajar en ese nosocomio, donde siente "persecución".
La comparecencia de las tres enfermeras constituyó la única actividad cumplida ayer por la sede judicial maragata en torno a este caso. Para hoy se aguardan nuevas citaciones. Además se espera la inminente presentación en el Juzgado de San José de la abogada del médico Hebe Martínez Burlé, quien pedirá audiencia con la jueza De los Santos y el fiscal Ariel Cancela luego de que terminen todas las declaraciones.
Tribunal de Etica. Arada no ahorró críticas al Tribunal de FEMI que resolvió la expulsión de Magga de los cuadros médicos de la Federación: "Lo que me llama la atención es que todas nuestras declaraciones estén actualmente en internet. No me cabe duda de que es la Justicia la que tendrá que decidir al respecto", expresó.
Consultada sobre la evaluación personal de las dosis de morfina usadas por Magga según el dictamen de FEMI, Arada dijo que "lo hemos visto hacer siempre por todos los médicos que han trabajado a nuestro alrededor. Lo que se utiliza como la sedación cuando el paciente está en agonía y es necesario brindarle un descanso digno al ser humano que sufre, eso lo hace cualquiera de los médicos actuantes".
Arada fue una de las profesionales que declaró ante el Tribunal de FEMI.
La nurse es citada en el informe de la Federación en el caso "más impresionante" de los cuatro en los que el Tribunal sustenta su dictamen sobre el médico. Se trata de la muerte de José Ilarra, ex interno del Hospital Vilardebó. En tres días se le administraron 58 ampollas de morfina y 71 ampollas de diazepan, según el informe de FEMI.
Según el Tribunal, Ilarra "no parecía tener una patología terminal. Es altamente sugestiva la declaración de la nurse Ana María Arada. Al preguntársele cuál fue el fundamento final de indicación de morfina respondió que "percibíamos que a la larga no iba a tener un seguimiento decoroso ni una rehabilitación, en la medida que uno ve que se va deteriorando cada vez más, que se plantea una sepsis; estuvo con antibióticos y no habían tenido efecto".