Beirut - Olas de refugiados libaneses se echaron a los caminos hoy al entrar en vigencia el acuerdo de cese de las hostilidades entre Israel y la milicia chiíta del Hezbollah, que puso fin a un mes de guerra devastadora en el Líbano.
Por millares, las familias libanesas desplazadas por el conflicto decidieron iniciar el camino del regreso a sus hogares sin más espera.
En los alrededores de la ciudad de Saida, en la entrada hacia el sur del Líbano, importantes atascos se formaron, paralizando totalmente la ruta hacia el sur.
En Tiro, la ciudad portuaria a 40 km más al sur, aislada del resto del mundo desde hace una semana y bombardeada por Israel hasta las últimas horas del conflicto, los refugiados salían de sus abrigos, sucios y agotados, pero también dispuestos a partir lo más rápidamente posible hacia sus poblados.
En el este del país, cientos de vehículos llegados de Siria habían pasado a mediodía la frontera con el Líbano, circulando por una ruta sembrada de cráteres de bombas.
Israel anunció oficialmente el fin de las operaciones militares "ofensivas" en el Líbano a las 08:00 (02:00 hora uruguaya), previsto por las resolución 1701 del Consejo de seguridad de la ONU aprobada el 11 de agosto, y fuerzas israelíes, en número limitado, comenzaron a retirarse del sur del Líbano.
En la noche, y apenas unas horas antes del cese de las hostilidades, la aviación israelí continuaba bombardeando, en el sur, las regiones de Jiam y de Tiro, así como la llanura de la Bekaa en el este, donde mató a siete personas. Los aviones también lanzaron octavillas amenazando con nuevos ataques "si las operaciones terroristas continuaban".
Desde el sábado, Israel habían iniciado una carrera contra el tiempo para "limpiar" el sur del Líbano de los combatientes del Hezbollah, objetivo de las operaciones militares iniciadas el 12 de julio después que dos soldados israelíes fueron hechos prisioneros por la milicia chiita en la frontera israelí libanesa.
El término de los combates es la primera etapa de la aplicación de la resolución 1701, que llama al Hezbollah a cesar inmediatamente todos sus ataques, y a Israel a suspender todas sus operaciones militares ofensivas.
También establece que el Líbano y la Fuerza interina de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL), cuyos efectivos pasarán de 2.000 a 15.000 hombres, con un mandato reforzado, desplieguen sus contingentes en conjunto a través del sur del Líbano, y que Israel retire paralelamente sus tropas de la región.
No obstante, al tiempo que anunció el fin de su ofensiva, Israel también advirtió que mantendría su derecho a la auto-defensa, como le autoriza el texto.
Fuentes militares israelíes también anunciaron el lunes que Israel mantendrá el bloqueo aéreo y marítimo del Líbano hasta la instalación de un mecanismo de control del contrabando de armas.
El término de los combates entre el Estado hebreo y la milicia chiita fue negociado por el secretario general de la ONU Kofi Annan con los dirigentes de Israel y del Líbano y aprobado por los dos gobiernos.
El Hezbollah, que no es parte en la resolución, se había comprometido "a no obstaculizar las decisiones del gobierno" libanés.
El portavoz del ministerio israelí de Relaciones Exteriores afirmó el lunes que Israel había obtenido "muy importantes éxitos" al terminar la campaña en el Líbano.
De su lado, los combatientes del Hezbollah celebraron su victoria, distribuyendo afiches en los barrios del sur de Beirut, donde se leía "Divina victoria", bajo un retrato de su líder Hassan Nasralá, y a través de altavoces en varias localidades del país.
El el único incidente señalado hoy en la mañana, un hombre del Hezbollah fue muerto en el sur del Líbano, según una fuente militar israelí.
La resolución 1701 deberá ser ahora aplicada bajo los auspicios de la ONU.
La ministra israelí de Relaciones Exteriores Tzipi Livni reclamó el domingo un "despliegue inmediato" del ejército libanés en el sur del Líbano, para asegurar que el Hezbollah no pueda volver a tomar posiciones en esta región, donde había establecido su plaza fuerte después que Israel debió retirarse en mayo de 2000.
La guerra dejó casi 1.200 muertos y 3.700 heridos, en su inmensa mayoría civiles, en el Líbano, desplazó a más de 900.000 personas, un cuarto de la población del país, y provocó daños evaluados en 6.000 millones de dólares.
En Israel, entre 300.000 y 500.000 personas fueron desplazadas, unos cuarenta civiles murieron y más de un centenar de soldados murieron en los combates.
AFP