GUILLERMO ZAPIOLA
Hay temas que duelen, y es comprensible que muchos neoyorkinos vacilen ante la idea (o simplemente la rechacen) de ir a ver World Trade Center, la película de Oliver Stone sobre los atentados a las Torres Gemelas. Otros habitantes de la ciudad, en cambio, han valorado positivamente una obra que han entendido como "un memorial" a las víctimas del crimen masivo que exterminó a varios miles de personas. El film fue exhibido en Nueva York en calidad de avant-premiére el jueves 3 de agosto y se lo estrenó comercialmente anteayer, miércoles. Ya está generando las primeras reacciones, y hay para todos los gustos.
Hay gente que simplemente no ha querido verla. "No tengo el más mínimo interés. Creo que es horrible. La sola idea de que existan películas sobre el 11 de setiembre me molesta", afirmaba Jessica Amato, una profesora de cuarenta años que vive en Brooklyn y trabajaba cerca de las Torres cuando se produjeron los atentados terroristas.
Amato no es la única en sostener esa actitud. Carie Lemack, que perdió a su madre en el primer avión que se estrelló contra los edificios, no va al cine sin llamar antes para saber si van a pasar la sinopsis de la película. Si le contestan afirmativamente, se abstiene de concurrir. La mujer explica: "No quiero ver el asesinato de mi madre. No sé por qué tengo que experimentarlo cada vez que voy al cine. Después del 11 de setiembre empezamos una nueva vida y tratamos de hacerlo lo mejor posible".
Gente que vio la película durante su primera exhibición en Manhattan opina empero distinto. Martin Wise, un vendedor de 45 años, afirmó lo siguiente: "Creo que es excelente. Es muy emocionante ver cómo la gente ayuda a otra gente en tiempos de crisis. Es una película que no hay que perderse".
Algunos observadores han razonado que es demasiado pronto para que el cine se ocupe del asunto, que las heridas están aún demasiado abiertas. Wilma, una hispana de 32 años que también vio el film discrepa empero con el punto: "No sólo no pienso que sea demasiado pronto, creo que es bueno verla para saber lo que la gente pasó en aquellos momentos", asegura.
ENFOQUE. El film se centra en la experiencia de dos sobrevivientes, el sargento John McLoughlin y Will Jimeno, dos integrantes ahora retirados, del cuerpo de policía del puerto de Nueva York. Nicolas Cage encarna al personaje de McLoughlin mientras el mexicano Michael Peña interpreta al colombiano Jimeno. Peña consiguió el papel luego de que Stone vio su trabajo en la oscarizada Vidas cruzadas, mientras que para McLoughlin se discutieron otros nombres como Harrison Ford, John Travolta, Kevin Costner e incluso George Clooney, antes de que el director de JFK y Alexander optara por Cage.
El film nunca muestra cómo los aviones se estrellaron contra las Torres. Los protagonistas no los vieron. Cuando quedaron enterrados en los escombros de la Torre 2, ni siquiera sabían de la existencia del segundo avión. Stone intercala imágenes de la cobertura televisiva de ese día, pero el film se ciñe a lo que vieron los protagonistas, sus familiares o quienes participaron directamente de su historia, entre ellos el ex-marine David Karner (Michael Shannon), quien al ver el atentado en televisión se trasladó a la zona cero y emprendió un personal operativo de rescate.
EMOCIONES. El propio director Stone (Salvador, Pelotón, JFK, Nixon, Comandante) ha dicho en varias entrevistas que quiso hacer una película sobre "emociones humanas", obviando su vocación por las conspiraciones políticas de las que ha hecho gala en otras zonas de su obra. Una espectadora se lo ha agradecido: "Es genial que prefiriera mostrar los sentimientos de las familias en lugar de perderse en complots políticos. No habría pagado dinero para ver eso".
Los responsables del film han hecho saber que parte de los beneficios serán donados a cuatro organizaciones sin fines de lucro dedicadas a la memoria de las víctimas de los atentados. The World Trade Center Memorial Foundation, una de las beneficiadas, informó esta semana en un comunicado que las organizaciones recibirán un 10% de todas las entradas vendidas en Estados Unidos durante los primeros cinco días de exhibición, es decir desde el pasado jueves hasta el próximo domingo 13 de agosto. Parte de ese dinero será destinado a un monumento recordatorio en la Zona Cero.