Responsabilidad de todos

En una entrevista que acompaña la presente edición de El País, el Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, Pablo Galimberti, se refiere a varios temas de actualidad.

Uno de los puntos mencionados por Galimberti es el de la pobreza y las políticas sociales que lleva adelante el gobierno para enfrentarla. Afirma que "las realidades sociales son muy duras, y es muy difícil para un gobierno cambiarlas". En un país de las dimensiones de Uruguay y en un mundo tan complejo, parece claro que este tipo de políticas deben ser algo que cuente con el apoyo unánime, y que quede fuera de las pugnas electorales.

Lamentablemente todo lo contrario de lo que se ha visto en el último tiempo. Luego de años de afirmar que su llegada al poder iba a provocar un cambio milagroso en el enfoque social, el gobierno comienza a ver que nada es tan fácil como parece, y que ninguna gestión puede pretender comenzar de cero, sino que debe aprovechar lo que hicieron quienes estuvieron antes y tratar de que lo que él aporte, pueda ser continuado por su sucesor. El actual funcionamiento del ministerio del ramo, donde ha abundado la politiquería y se han renovado las prácticas clientelistas de siempre, es un pésimo ejemplo en la materia.

Otro tema que menciona Galimberti es el de la necesidad de una mayor participación de la sociedad civil en los temas trascendentes. Por mucho tiempo, los ciudadanos han tomado una cómoda posición de pasividad, dejando todo en manos del gobierno y los políticos, para luego sólo criticar ante los naturales fracasos de estos. Por más que esté bien que los asuntos complejos sean tratados por expertos y profesionales, una sociedad debe tener la madurez de asumir la responsabilidad que le toca para la preservación de sus valores y para luchar contra lo que no le gusta. La tarea de tener un país justo, seguro y que funcione es demasiado importante como para delegarla totalmente en funcionarios pasajeros, que suelen estar más pendientes de encuestas que de los resultados de su gestión.

Son los ciudadanos quienes deben luchar y aportar coti- dianamente para que la socie-dad mejore y se vuelva cada día más parecida al ideal que todos soñamos.

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