Udelar presta..., o non presta

Asistí en silencio al proceso de elección del nuevo rector, incluso a anteriores debates universitarios. En un ambiente donde toda la responsabilidad es nuestra (del Frente Amplio). Aún cumpliendo rigurosamente con las normas universitarias, existe la posibilidad y sobre todo "la necesidad" de un debate realmente removedor, de profundo sentido crítico.

Pero no pasamos de los enunciados y de los pequeños retoques, lo cual ha dejado totalmente indiferente a la sociedad y a la política.

Ya no podemos dudar de las avasalladoras dimensiones de los cambios que están afectando nuestra época. Más que un ejercicio de futurología, las descripciones de estas mutaciones muestran la manera vertiginosa como se están conmoviendo los distintos órdenes culturales del mundo.

Si miramos nuestra historia, el ejemplo de los procesos políticos y culturales revulsivos como el de Batlle y Ordóñez, son evidentes.

Pero ahora se trata de mirar el mundo y el país de hoy, donde la inteligencia, la cultura, es la fuerza principal de la civilización y de la economía.

Nuestro déficit principal es prospectivo, hay que atreverse a pensar el país y a diseñar las estrategias necesarias para los cambios más profundos.

La batalla cultural es sobre todo un conflicto democrático tendiente a reforzar el protagonismo del ciudadano y de la ciudadanía. ("Perdiendo la batalla cultural", Bitácora, 13/7/06).

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