La rentabilidad de la granja cayó 50% en los últimos 10 años

| La evolución de los precios no acompañó el aumento de los costos y se teme por la reforma tributaria

En los últimos diez años, de acuerdo con las estadísticas que se manejan en el sector, la rentabilidad de la granja disminuyó promedialmente a la mitad.

La razón de la caída es una sola: los precios de las frutas y las verduras no han acompasado la suba de los insumos y, esta última, no se pudo trasladar al consumidor, explicó el presidente de la Confederación Granjera del Uruguay, Remo Di Leonardi.

La situación explotó en 2002. Mientras el país sufría una crisis económico financiera de proporciones, la granja mantuvo los precios "mientras la energía y los combustibles aumentaban". Pero la suba de costos continuó y, últimamente, se agregaron los consejos de salarios; este sector fue el que más aumentó sus aportes, en algunos casos llegando al 53%, principalmente en lo que refiere al Banco de Previsión Social (BPS).

Con todo, la rentabilidad, "fue desapareciendo" y de concretarse los anuncios planteados en el proyecto de ley sobre la Reforma Tributaria, "la granja está más condenada a desaparecer" sostuvo el dirigente.

Según la visión de Di Leonardi, la aprobación de la reforma tributaria en los términos actuales, redundará en una pérdida de fuentes de empleo más marcada aún. Se estima que el sector mueve actualmente en forma directa e indirecta, unas 100 mil personas ente los sectores vitivinícolas y frutihortícolas.

Para el dirigente el sistema de mano de obra es "especial" porque oficia, en cierto modo de "contención" de personas afincadas en los cinturones de las ciudades, lo que minimiza otro tipo de problemas que se generan, cuando además de pobreza, hay falta de empleo.

Por eso, la gremial aseguró que una aprobación del actual articulado del proyecto de ley sobre Reforma Tributaria, redundará en minimizar los empleos o en trabajar "en negro".

PERDIDA. Consultado sobre la cantidad de personas que se estima abandonó el campo por falta de rentabilidad, calculó que en los últimos 20 años se perdió el 20% de los granjeros.

Pese a su fisonomía, Uruguay es el país con menor cantidad de personas afincadas en el campo: un 7% del total de la población. Con esto, los cinturones están "atomizados" y es "inexplicable que esto suceda", expuso.

Uno de los puntos de mayor discordia del texto elevado al Parlamento sobre la Reforma Tributaria, es el vinculado con la pérdida del crédito fiscal.

El productor, al momento de hacer su venta, emite una factura, que incluye el IVA (23%) sin agregarlo al precio y esto se denomina IVA ventas.

La ley 17.503 otorga, sobre eso, un crédito fiscal del 100%, por tanto, el sector no paga este tributo, porque el precio se determina por la oferta y la demanda.

"Nosotros somos tomadores y no formadores de precios" explicó Di Leonardi y por tanto, "no hay un plus que se le pueda cobrar a nadie".

Además de ese crédito fiscal, la ley prevé otro: la devolución del IVA afectado a la compra cuyo tope es el 10% del IVA a las ventas.

El IVA a las compras, el productor lo recupera en parte, pero no en plata, sino en certificados para pagos al BPS o para proveedores. Paralelamente, existe un subsidio del 10% de la materia prima a la agroindustria que surge del Fondo de Fomento y Reconstrucción de la Granja.

El proyecto de reforma tributaria tal cual se escribió, grava con un 22% el precio de venta de verduras y frutas. Se presume que redundará en una suba de las cotizaciones y en una desprotección del productor ante los importadores.

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