El gobierno "no tolerará" determinadas acciones de sindicatos "inexperientes" que creen que "vale todo", y adoptará medidas concretas ante intentos de "tomar el mando de las fábricas" y realizar ocupaciones "incorrectas". Así lo comunicó ayer el director de Trabajo, Julio Baráibar, a las delegaciones de empleados y empleadores en el consejo superior tripartito.
Los dichos del jerarca causaron satisfacción en los asesores empresariales presentes. En los hechos, Baráibar advirtió que existen sindicalistas que creen "que esto es una anarquía donde cada uno hace lo que le parece". Y detalló: "Se han formado sindicatos que resuelven de hecho que tal obrero no trabaja más y solo hace tareas sindicales. Que revisan cuáles son los productos que entran a los camiones. O que, sin consultar, hacen asambleas con todo el personal de la fábrica, a la hora que se les antoja".
El director admitió que ha habido "pérdidas grandes" por esas conductas. "No vale todo. Esas situaciones deben resolverse. El sindicato no puede tomar el comando en una fábrica, hay confusión de roles", comentó. El jerarca no quiso aclarar dónde sucede eso, pero dijo que se trata de "fábricas concretas" y que el gobierno "no lo va a tolerar".
Sí se refirió a la ocupación de la fábrica de cierres ZIP, realizada semanas atrás por el sindicato metalúrgico en reclamo de que la empresa sea considerada de ese sector y no en el rubro vestimenta. Baráibar cree que esa ocupación es "incorrecta" porque fue realizada para "incidir" en la actuación de la comisión de clasificación de actividades, cuyos representantes patronales han dejado de participar hasta que la planta se desocupe.
Consultado acerca de si el gobierno podría desalojar la firma, expresó: "Si el gobierno debe tomar medidas, lo hará. Pero no vamos a amenazar ni a anunciarlo previamente". Baráibar también sostuvo que hay empresas que "olímpicamente" no han pagado los aumentos decretados el año pasado y que por eso "reaccionan mal" los gremios.
El asesor empresarial Juan Fraschini evaluó como "importante" que el gobierno haya manifestado su "preocupación" por la elevada conflictividad y porque en las ocupaciones no haya instancias de conciliación previa, como dice el nuevo decreto de prevención de conflictos.
Baráibar habló ayer de la situación "muy desagradable" que se vivió en Fray Bentos, donde la empresa uruguaya Turboflow debió rescindir su contrato con Botnia por los elevados reclamos sindicales. "Los sindicalistas no entendieron la situación. Y el trabajo fue entregado a una firma austría-ca con soldadores brasileños", contó.
En otro orden, la comisión de legislación del trabajo de Diputados realizará una sesión especial el próximo lunes, donde concurrirán sindicatos y trabajadores no agremiados de seis empresas distintas que actualmente están ocupadas. El presidente de la comisión, Pablo Iturralde, dijo que el clima "está enrarecido" y que en el propio Frente Amplio "se levantan voces" por la alta conflictividad.