LEONEL GARCIA
A la economista Martha Beatriz Roque (61), una de las mayores figuras de la disidencia cubana no se le nota ninguna cambio en la voz cuando asegura que su vida corre peligro. Dice que es la costumbre. No cree que Fidel Castro vuelva al poder y sostiene que su salud no es algo que se comente, al menos a voces, en la calle. Sólo sea para reafirmar la verdad oficial. Tampoco cree en un cambio radical inmediato. Roque estuvo presa durante 17 meses tras la "primavera negra" de marzo de 2003, siendo liberada por presiones internacionales, y fue atacada por un grupo de partidarios de Fidel Castro, presuntamente la "policía política", el 25 de abril pasado. Este es un resumen de una charla telefónica con El País.
-¿Cómo se vive en Cuba desde la noche del lunes?
-Se está viviendo como el gobierno quiere que se viva. Como algo normal dentro de la anormalidad permanente. En ningún país del mundo ocurriría una crisis como ésta y el gobierno actuaría así: el mensaje es "acá no pasa nada". Fidel Castro delega el poder, su hermano no aparece en tres días y tenemos que tomarlo como algo natural.
- ¿Qué se comenta de la enfermedad de Castro en la calle?
- ¡No se comenta nada! Emiten un mensaje de Fidel Castro que dice que su enfermedad es un "secreto de Estado". Entonces, la gente cree que si habla del tema está cometiendo un delito y puede ir a prisión. Además, en Cuba todo el mundo tiene un "policía adentro".
- Las agencias internacionales hablan de una situación normal en el país.
- Esto es una crisis. La gente no habla y no dice otra cosa. Todo debido al miedo.
- No se sabe del estado de Fidel Castro. ¿Nadie especula en Cuba que ya esté muerto?
- Posiblemente haya quien lo piense. Todos los dirigentes que dijeron que se han contactado con él no han sonado nada convincentes. A la prensa nacional, el único que ha salido a hablar es Carlos Valenciaga, que es su secretario.
-¿Cómo cree usted que puede derivar esta situación?
- No sé. Hay que darle un compás de espera. Lo que sí me queda claro es que los más afectados vamos a ser nosotros, los disidentes.
- ¿Fue amenazada?
- Me refiero a la propia proclama de Castro del lunes. En una parte habla de que el pueblo y la revolución tomarán "las medidas que sean necesarias para salvaguardar" al régimen y al proceso. Además, en los mitines "voluntarios" que se organizan en la calle, continuamente se alzan voces y proclamas que hablan de aplastar "toda disidencia". Todas estas concentraciones son filmadas y repetidas en la televisión. Siempre que hay un evento de esta magnitud, somos los que llevamos la peor parte.
- Pero más allá de la proclama, le preguntaba si ha vivido alguna situación anormal en estos últimos días.
- El martes el pasillo que conduce a mi casa estaba lleno de agentes de seguridad. Como nunca antes. No hicieron nada pero tenían una postura amenazante. Tal vez no llegaron a hacer nada porque llegó un periodista extranjero y se dispersaron. Desde entonces no volví a verlos en casa.
- ¿Y en los alrededores?
- Mire, alrededor de mi casa hay siete viviendas y todas pertenecen a las fuerzas de seguridad del Estado. Permanentemente soy vigilada, fotografiada, controlada... Pero eso ha sido siempre.
- Nada fuera de lo común.
- Yo he sido golpeada, insultada, agredida y presa. Pero en estos días no he sido amenazada, al menos en forma directa. Es posible que sí hayan sido amenazados algunos otros disidentes.
- ¿Qué tan grande es la disidencia en Cuba? Me refiero al número de personas.
- Mire, yo le puedo decir que son varios miles. Sólo mi organización, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba, tiene 365 centros a lo largo de todo el país. Claro que algunos de ellos tendrán unos diez integrantes.
- Más allá del "compás de espera" que usted menciona, ¿considera que con Raúl Castro será igual que con Fidel? Llegado el momento, ¿hay alguien fuerte en la disidencia para disputarle el poder al régimen?
- Yo estoy segura que Fidel Castro no vuelve al poder y seguirá Raúl. Pero en un determinado momento este régimen va a tener necesariamente que ceder. Nosotros lo vamos a exigir.
- ¿Siente miedo? ¿Hoy más que ayer por la crisis reinante?
- En este país miedo hay que sentir siempre. Yo le puedo asegurar que en este momento mi vida corre peligro.
"Nadie habla
por miedo de
la enfermedad
de Fidel. Es un
secreto de
Estado"