CRITICA / JORGE ABBONDANZA
LA BUSQUEDA
Don`t Come Kocking
Director. Wim Wenders
Libreto. Sam Shepard
Elenco. Sam Shepard, Jessica Lange, Tim Roth, Gabriel Mann, Sarah Polley.
Estados Unidos 2005
En la primera escena el cowboy galopa por la pradera, pero en verdad es un actor de películas del Oeste que escapa del lugar de filmación. El equipo lo busca inútilmente, porque él quiere dejar atrás la vida que lleva y refugiarse en algún sitio lejano.
Encontrará cobijo en casa de su madre, donde obtiene datos sobre un pasado remoto en que puede haber tenido un hijo de la breve relación con una mujer que ni recuerda. Sin embargo tomará el camino que puede llevarlo hasta ese pasado, aunque el reencuentro no tendrá los resultados que espera.
Ese viaje, que en verdad es un itinerario por la topografía de las emociones, el tiempo que pasa y el olvido, fue escrito por Sam Shepard, que también interpreta al protagonista y que busca demostrar cómo la vida que ha quedado atrás ya no puede recuperarse.
El sedimento de melancolía está presente en pocas frases del personaje, que al escapar del rodaje dice "no estoy muerto" y al enfrentar a la madre confiesa "no sé qué hacer conmigo".
Los años han corrido sin que se diera cuenta, sumergido en los vapores del estrellato cinematográfico, las mujeres, el alcohol y las drogas (como informan las revistas de chismes que vuelve a hojear) pero ahora quiere salir de esa vorágine hacia otro paisaje más alentador.
Ya es imposible, empero, porque la vida no espera a que se produzcan los redescubrimientos tardíos y en lugar de recobrar antiguos afectos se estrella contra los reproches de su hijo y su vieja amante.
En el camino ha sido perseguido por un sabueso de la compañía de seguros que busca atraparlo para que regrese a su trabajo, y la obstinación de ese investigador será más fuerte que su impulso de evasión, demostrando que la realidad puede más que los deseos.
Después de revisar la otra vida que pudo llevar y que perdió, el hombre vuelve a convertirse en el cowboy del rodaje. Como todo espejismo, el pasado es una imagen bella pero inaccesible.
SALVACION. Con la doble lucidez de un extranjero que contempla un mundo ajeno, este film norteamericano dirigido por el alemán Wim Wenders dispone de un ojo muy revelador y muy crudo para mirar ese cuadro del Oeste sembrado de pueblos desolados, silencios abrumadores y de pronto algunos antros (como el casino de la frontera de Nevada) de estrépito alucinante.
Allí se dibuja el vagabundeo de Shepard entre las mujeres que dejó caer (la madre, la amante, una posible hija) como si se tratara de un mapa interior en que los dolores dejan su marca pero no tienen remedio.
A cierta altura, después de haber disfrutado de los beneficios de un gran elenco (Eva Marie Saint en el invierno de la vida, Jessica Lange en el otoño) la película parece no saber hacia dónde ir, pero eso es justamente lo que le ocurre al protagonista, que está perdido hasta que el sabueso (Tim Roth, nada menos) lo encuentra y lo obliga a volver.
Escritos por Shepard, fiel amigo de Wenders con quien había trabajado hace tres décadas en París, Texas, los diálogos tienen algún desborde literario y no se resisten a algunas frases floridas, pero al fin y al cabo eso es parte del oficio de un dramaturgo y de una historia que juega con varios niveles ficticios (el cine dentro del cine, la vida dentro de la vida) y sabe sonreír en una última escena donde Shepard vuelve a ser el cowboy que era, aunque los jóvenes quizá puedan tomar el camino de la verdad y salvarse de la ficción.