Israel amenaza con ofensiva terrestre en Líbano

2006-07-21 00:00:00 273x124
AFP

Beirut - Israel bombardeó por aire y mar el sur de Líbano hoy, en el décimo día consecutivo de su ofensiva, que alcanzó también el este del país causando tres muertos, al tiempo que amenazó con poner en marcha una masiva operación terrestre.

Ante esta posibilidad, el Estado hebreo también reiteró su advertencia a los habitantes del sur de Líbano para que abandonen la región, "a causa de las actividades terroristas lanzadas a partir de ese sector y para evitar pérdidas civiles", explicó una portavoz militar.

Las bombas israelíes, sin embargo, cayeron este viernes también sobre el este del país, concretamente, sobre el centro y los alrededores de la ciudad de Baalbeck -uno de los feudos del movimiento chiita Hezbolá-, matando a tres civiles e hiriendo a al menos otros 12.

Según los equipos de socorro, otras personas podrían estar sepultadas bajo los escombros de las instituciones de Hezbolá y las casas alcanzadas por las bombas, en barrios residenciales de esta ciudad de 100.000 habitantes.

Asimismo, los caza bombarderos israelíes lanzaron ataques durante la noche del jueves al viernes contra 40 objetivos en el sur del Líbano, presuntos convoyes, instituciones y sedes de Hezbolá.

El secuestro por parte del movimiento chiita de dos militares hebreos en una acción en la frontera israelo-libanesa en la que murieron otros ocho soldados israelíes, desencadenó la actual represalia del Estado hebreo, el 12 de julio.

Según la policía libanesa, los aviones israelíes llevaron a cabo ocho ataques en la región de Tiro, a unos 80 kilómetros al sur de Beirut.

Un misil aire-tierra disparado por un helicóptero israelí hirió a un civil que circulaba en ese momento en su vehículo por el este del puerto de Tiro.

Asimismo, una posición de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) resultó alcanzada por un obús disparado desde territorio israelí, indicó un portavoz de la FINUL que no señaló víctimas.

Pese a los esfuerzos diplomáticos internacionales y los llamamientos al alto el fuego para acabar con una ofensiva que ya se cobró 336 vidas por parte libanesa y 33 por parte israelí, no existen presagios para el fin de una crisis que ha sumido a Líbano en una grave emergencia humanitaria.

El líder de Hezbolá, Nassan Nasralá, dejó claro ayer que no está dispuesto a transigir y liberar a los dos soldados israelíes, al tiempo que subrayó que el actual conflicto "podría durar".

El movimiento chiita volvió a disparar este viernes una nueva salva de cohetes contra Haifa, la tercera ciudad de Israel, hiriendo gravemente a dos personas, según fuentes militares y policiales.

Además, otra docena de cohetes cayó en otros puntos del norte de Israel, causando un herido leve.

Israel, por su parte, también prosiguió este viernes con su intransigencia al reiterar que condiciona el final de su ofensiva al desarme total de Hezbolá, algo que también pide Estados Unidos, cuya secretaria de Estado, Condoleezza Rice, viajará a la región la próxima semana.

Además, el ejército israelí movilizó a varios millares de reservistas para reforzar su dispositivo en la frontera norte del país, "contra Hezbolá", indicó una fuente militar al preciar que esos efectivos "no superan los de una brigada, o sea unos 3.000 soldados".

Asimismo, las tropas israelíes intensificaron en los últimos dos días los ataques de comandos en territorio libanés, cerca de la frontera internacional, que provocaron violentos enfrentamientos con combatientes de Hezbolá en los que murieron al menos seis soldados hebreos.

Sin embargo, el ejército israelí declaró reservarse la opción de una operación terrestre de gran envergadura, algo que por el momento ha descartado el primer ministro israelí, Ehud Olmert.

En este mismo tono, el ministro de Defensa, Amir Peretz, advirtió que si Israel "considera necesaria una operación terrestre la hará" pero descartó una "invasión" de Líbano parecida a la llevada a cabo en 1982.

La réplica de su homólogo libanés no se hizo esperar y así, Elias Murr, advirtió que el ejército nacional, hasta ahora fuera de las hostilidades entre las tropas israelíes y Hezbolá, entraría en combate si Israel invade el país.

Mientras tanto, la situación en Líbano fue calificada de catastrófica por las organizaciones humanitarias.

Más de medio millón de libaneses se vieron obligados a huir a zonas más seguras, donde viven en difíciles condiciones, los más afortunados en casas de familiares o amigos, y en escuelas, mientras que cientos de personas pasan días y noche al aire libre, en aparcamientos y jardines públicos.

Las ofertas de ayuda han sido, hasta ahora, inútiles ya que las organizaciones internacionales no tienen cómo hacerla llegar.

Por el momento, Israel -que mantiene un bloqueo aéreo y marítimo en Líbano- aún no dio su acuerdo a la creación de un "corredor humanitario" entre Líbano y Chipre.

Asimismo, miles de extranjeros y libaneses siguen saliendo del país en las masivas operaciones de evacuación organizadas por sus diferentes gobiernos.

Por último, la tensión persistía este viernes el sur de Israel. En la franja de Gaza el ejército israelí prosiguió con su ofensiva para encontrar al soldado capturado a finales de junio lanzando un obús contra una casa y matando a cuatro palestinos.

Con estas víctimas ascienden a más de 100 los muertos registrados en las cuatro semanas de ofensiva israelí.

VIAJE DE CONDOLEZZA. La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, partirá el domingo hacia Medio Oriente para iniciar el lunes contactos ante la crisis en la región, anunció el Departamento de Estado.

El anuncio del viaje se produjo mientras Rice se apresta a anunciar un plan para afrontar la crisis.

Según fuentes de la Casa Blanca, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Estados Unidos comparten objetivos diplomáticos en Medio Oriente, aunque existen divergencias sobre los planes en la región a corto plazo.

No obstante, Estados Unidos apoya fuertemente a Israel en su ofensiva contra el Líbano.

AFP y ANSA

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