LA NACION/GDA
En una extensa columna publicada ayer por el diario La Nación, el profesor Pablo da Silveira, titular de la cátedra de Filosofía Política de la Universidad Católica del Uruguay, señala la cadena de errores cometidos por las dos administraciones durante el conflicto.
"EL conflicto de las papeleras no es un enfrentamiento entre el pueblo argentino y el pueblo uruguayo, sino un choque entre dos gobiernos que han mostrado un altísimo grado de impericia", señala Da Silveira al comienzo de su análisis. "Parte de las dificultades argentinas para manejar la situación se deben a la larga serie de mensajes inconsistentes que recibieron de parte de la administración de Tabaré Vázquez. Por lo menos hubo cuatro fuentes de confusión que están ligadas a la falta de profesionalismo y a la escasa estatura política del actual gobierno uruguayo".
"Haber tenido una postura contraria a la instalación de las plantas puede haber generado la idea de que Vázquez, una vez convertido en presidente, no estaría dispuesto a hacer un gasto demasiado grande para defenderlas. Esta sensación puede haber llevado al gobierno argentino a apoyar al gobernador Busti, no porque pudiera perder la batalla, sino, precisamente, porque podía ganarla", señala.
Otra de las inconsistencias señaladas por el académico tiene que ver con el mensaje emitido desde Chile por el presidente Vázquez el 11 de abril. "Esta medida tomó por sorpresa al Uruguay entero, ya que en el momento de salir rumbo a Chile, Vázquez había explicado su posición sobre el tema. Según había declarado, no pensaba negociar mientras hubiera cortes de puentes y en ningún caso aceptaría la interrupción de obras. Lo que los uruguayos le escucharon decir en Santiago no parecía encajar con sus palabras de despedida", considera.
Pero también atribuye gruesos errores a la administración de Néstor Kirchner. "En primer lugar, sencillamente no es creíble que la motivación del gobernador Busti y del presidente Kirchner sea la protección del medio ambiente", argumenta. "Sin duda están en contra de las papeleras, pero no es creíble que lo estén por las razones ambientales que invocan. ¿Por qué actúan, entonces, de esta manera? Dado que esta pregunta no tiene una respuesta evidente, para muchos uruguayos sólo queda la sensación de estar siendo agredidos por el grandote del barrio".
"La tercera inconsistencia del gobierno argentino se plantea entre su insistencia en la necesidad de respetar las normas que rigen los vínculos entre ambos países y su negativa a asegurar la libre circulación por los puentes internacionales. Un gobierno auténticamente preocupado por el derecho internacional y los derechos de los particulares hubiera levantado inmediatamente los piquetes. Que la administración Kirchner se haya negado a hacerlo (al tiempo que sí lo hizo cuando hubo cortes de ruta en Santa Cruz) les quita toda credibilidad a sus invocaciones al derecho internacional y, al menos a ojos uruguayos, hace ver el recurso a La Haya como una maniobra política".
"Y lo más lúcido que podemos hacer es abandonar toda tentación de patrioterismo para exigirles (a los gobernantes) profesionalismo, previsibilidad y coherencia", concluye.