BRASILIA - Torturas, maltratos, inasistencia médica, años de espera por una sentencia, locales inmundos y hacinamiento, a veces sin acceso a agua potable. Esto es parte de un informe legislativo de 34 páginas que refleja la situación catastrófica de las cárceles de Brasil.
"Las personas deben pagar por sus crímenes, pero no merecen este tratamiento inhumano", dijo el diputado Luiz Eduardo Greenhalgh, autor del informe.
En once estados a los que se accedieron datos, el listado de problemas es casi idéntica: las autoridades informan sobre hacinamiento, falta de guardias penitenciarios, ausencia de servicios médicos, ociosidad de los presos y mezcla de reclusos sin distinción por crímenes cometidos. En cárceles de Paraná, además, hombres, mujeres y menores de edad están dentro del mismo centro.
Una de las situaciones más críticas se vive en San Pablo, donde las 144 cárceles albergan casi 126 mil reclusos cuando solo tienen capacidad para 93 mil. En Paraná, hay siete mil detenidos en dependencias policiales esperando un cupo en los presidios.
Greenhalg mencionó casos de presos que han estado 14 años esperando una sentencia, situaciones de maltrato con látigos y mujeres detenidas junto a sus bebés; esto último, en una cárcel de Mato Grosso.
El diputado Geraldo Moreira, citado en el informe, asegura que Brasil está "financiando, embruteciendo y fabricando monstruos" en las cárceles. AP