La Copa del Mundo dijo: "Volare"...

Rebar

Y voló de Alemania a Italia, en la noche europea del domingo 9 de julio. Hizo el tramo Berlín-Roma envuelta en diarios del universo entero, que dedicaron al flamante Campeón encendidos elogios. Culminaba así una temporada más del famoso "Circo Mundial", que reaparece cada cuatro años: en 2002 actuó en Corea y Japón; en este 2006 lo hizo en Alemania, y en 2010 debutará en Sudáfrica.

El empresario -el conocido don Fifa- quedó frotándose las manos y relamiéndose. El superávit ha sido fabuloso, y hubo -entre muchos favorables-un único rubro deficitario: el número del fútbol -que prometía ser lo mejor del programa-fracasó porque los actores no supieron satisfacer la expectativa despertada.

Durante un mes exactamente, estuve "soldado" al televisor: me dejé seducir por el "marketing" y el "merchandising", usinas generadoras de ídolos que brillan en las comunes y se apagan en las especiales. Presencié todos los partidos todos: vi jugar a las 32 selecciones; asistí al desfile de más de 700 jugadores, totalizando algo así como 6.000 minutos de atento seguidor de cuanto acontecía. Desvanecida la promesa de éxtasis que me había hecho a mí mismo, hoy estoy -como en aquella bellísima canción de los primeros años del cine sonoro- transitando por "el bulevar de los sueños rotos". Abundaron las caídas en picada de los héroes presentidos; y para contar las revelaciones sobran los dedos de una mano. Los grandes favoritos fueron deshaciéndose como pompas de jabón: entre los europeos, principalmente Alemania e Inglaterra; entre los americanos, Brasil y Argentina. Sí, ya sé que Italia, España, Francia, y en menor medida Portugal, tenían sus partidarios en el Viejo Mundo: y que, en el Nuevo, México y Ecuador asomaban como sorpresas no descartables.

Casi toda esa estantería se vino al suelo: se salvaron del derrumbe, Italia -coronado, al fin-y Francia, conducida por "el mago" Zidane, que hizo desaparecer de un cabezazo, todo lo bueno que había hecho durante el trámite de su jubilación. Pero, Alemania -que invirtió miles de millones de euros en su maquillaje para lucir más hermosa que nunca- festejó el tercer puesto como si hubiese ganado las dos Guerras Mundiales: y Portugal -que en algún momento se creyó candidata al título máximo-volvió a Lisboa con un fado bajo el brazo y un Figo hecho lágrimas. En cuanto a Inglaterra, en los Mundiales compite con los célebres fantasmas de sus castillos: se habla mucho de ellos, pero jamás se les ve. La cuadrilla española se lució en la capea y las banderillas, pero falló en el matador.

De América, más valdría encerrarse en el silencio. "Los Títeres de Maese Parreira" y "Los Pekerman Boys", abandonaron el espectáculo circense bastante antes de la última función. El Mercosur futbolístico, más concretamente, fue el gran fiasco: tres de sus cuatro miembros fundadores marcharon al tuco; y el restante -es decir, nosotros- estuvo ausente, como ya va siendo costumbre. Ultimamente, hasta Venezuela nos goleó en la etapa de eliminatorias para la clasificación. Esperemos el gran gesto americanista de este "Bolívar de bolsillo" que nos ha caído como nuevo socio mercosudario: acaso él, con sus petrodólares, pueda comprar las cinco plazas a que habrá de aspirar América del Sur para el Mundial de 2010: una para cada miembro del Mercosur... Venezuela incluida, desde luego... no faltaba más.

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