En los próximos días el Poder Ejecutivo emitirá un decreto que reglamentará la venta y los controles que realizará el Instituto Nacional de Carnes (INAC) sobre la carne picada que se vende en las carnicerías de Montevideo y el Interior.
La medida busca proteger a los consumidores, ya que, según sostiene el INAC, se comprobó que en algunos comercios se estaban incluyendo dentro de la picada diversos productos vedados, como sangre, colorantes y/o abundancia de grasa.
La demanda de carne picada se incrementó a partir de la crisis económica que el Uruguay debió enfrentar en el 2000 y hasta hoy no ha parado de crecer, principalmente en los barrios periféricos de la capital y en el Interior.
A partir de ahora "la picada" podrá ser elaborada con trozos de carne bovina, carne chica (recortes), carne de cabezas y quijada, pero quedará totalmente prohibido que se incluyan restos orgánicos no cárnicos o menudencias.
A través de un equipo especial, el organismo recorrerá las carnicerías y tomará muestras, las que se serán enviadas a la Dirección de Laboratorio Veterinario (Dilave) Miguel Rubino, dependiente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, donde serán sometidas a los análisis químicos para determinar si hubo contaminación.
El decreto, también obligará a los carniceros a que especifiquen en las vitrinas el porcentaje de grasa total que contienen tanto las picadas más baratas, como las conocidas como "magras".
Los carniceros están un poco preocupados y aseguran que es muy difícil para el comerciante poder establecer el porcentaje de grasa, como exigirá la nueva normativa.
o es malo. "Nosotros no engañamos al público, ni consideramos que sea malo que la carne picada tenga grasa", dijo Heber Falero, directivo de la Unión de Vendedores de Carne a El País.
El comerciante aclaró que la cantidad de grasa depende del precio y aseguró que "la grasa no es veneno" y por eso, a nivel de las carnicerías se vende sin problemas.
Falero recordó que "es lo que más se vende en los barrios periféricos" y estimó que "el mercado está transparente y nivelado, porque el cliente tiene diversas opciones de calidad y precios. A medida que baja el precio aumenta la cantidad de grasa en el producto.
En las picadas "magras" el carnicero utiliza recortes de pulpas y algunos cortes como brazuelo, garrón o partes del delantero luego de quitarle el hueso. En las más baratas se pasan por la máquina de picar cogote, degolladura y otros productos, a los que se le agrega grasa.
En el mercado, el kilo de picada magra cuesta alrededor de $ 90, la especial alrededor de $ 70 y las más baratas en el entorno de los $ 50 el kilo.
controles. Por su parte, Omar Martínez, directivo de la Asociación Nacional de Carniceros dijo no estar en contra de los controles, pero criticó que siempre se ataque a los comercios establecidos y se les ponen trabas para trabajar. "Nadie controla la carne de cerdo, la vacuna o el pollo que se venden en las ferias, no se sabe de dónde proviene, ni se cuida la higiene y el INAC tiene potestades para poderlo hacer", aseguró.
Salió el embarque
Ya salieron con destino a Argelia las primeras 44 toneladas de carcasas ovinas. El mercado quedó operativo hace menos de un mes y rápidamente despertó el interés de los frigoríficos ya que absorbe cortes con hueso. En las próximas semanas saldrá una segunda tanda de contenedores con diversos cortes de corderos. En paralelo, el MGAP sigue buscando destrabar sanitariamente otros nichos.