Jorge Savia | Enviado a Alemania
EL PAIS EN EL MUNDIAL
Los finalistas de la Copa del Mundo se conocen bien. Italia y Francia, dos primos latinos, se cruzaron 32 veces desde su primera confrontación el 15 de mayo de 1910 en Milán.
Tras un dominio absoluto de la squadra azzurra de 1921 a 1978 (19 partidos sin ninguna victoria para Francia), la tendencia se ha invertido drásticamente.
Desde 1978, fecha de la última victoria italiana, Francia se convirtió en la auténtica bestia negra de los "tanos", con seis partidos sin perder, de los cuales tres son dolorosos fracasos. No obstante, el balance le es altamente favorable a Italia con 17 victorias, 8 empates y 7 derrotas (75 goles a favor, 44 en contra).
Si sólo se tienen en cuenta las citas oficiales (Mundiales, Europeos o Juegos Olímpicos hasta la Segunda Guerra Mundial), se midieron siete veces, con cuatro éxitos franceses y tres italianos. Pero, los tres últimos choques oficiales fueron para Francia.
Italia disputó el primer partido internacional de su historia el 15 de mayo de 1910 en Milán, contra Francia, a la que se impuso fácilmente (6-2). En aquella época el fútbol francés no estaba aún bien estructurado, y los Bleus sufrieron catastróficas derrotas: 9-4 el 18 de enero de 1920 en Milán y 7-0 en Turín el 22 de marzo de 1925.
Sin embargo, el 29 de agosto de 1920, Francia, obtuvo su primer laurel sobre Italia en partido oficial en los Juegos Olímpicos de Amberes (3-1). Los galos tendrían que esperar 62 años para volver a batir a los Azzurri.
El 12 de junio de 1938, en el estadio de Colombes de París, Italia se impuso en cuartos de final (3-1) antes de hacerse con su segundo título del mundo.
Cuarenta años después, durante la Copa Mundial de la FIFA Argentina 1978, llegó la última gloria de Italia en partido oficial contra los Bleus por 2 a 1.
Italia, que quedó cuarta en aquel Mundial, ignoraba que a partir de entonces entraría en un auténtico calvario en sus confrontaciones transalpinas.
ALLEZ. El 23 de febrero de 1982, Francia dio un primer aviso al vencer en partido amistoso merced a los goles de Michel Platini y Daniel Bravo.
Luego, en octavos de final de México 1986, Francia, vigente campeón europeo, confirmó su poderío en ciernes al ganar otra vez por 2-0 con tantos de Michel Platini y Yannick Stopyra.
Después vinieron los dos triunfos de los Bleus, que aún no han sido digeridos por los tifosi. Sesenta años después de su caída, en cuartos de final de Francia 1938, los franceses se toparon con los italianos, otra vez en un Mundial y otra vez como locales.
Los dos equipos se conocían mucho, pues numerosos jugadores franceses militaban en el calcio. En los penales Luigi Di Biaggio mandó el último tiro contra el travesaño, y Francia ganó la tanda por 4 a 3, para ganar el Mundial pocos días después.
Por último, la final de la Eurocopa 2000, disputada el 2 de julio en Rotterdam, no tiene nada que envidiar a las mejores películas de Alfred Hitchcock. Italia pensó que tenía el título en el bolsillo a falta de escasos segundos para el final y ganando 1 a 0. Pero en el minuto cuatro del tiempo añadido, Sylvain Wiltord empató y tramitó el pase a la prórroga, en la que regía la regla del gol de oro. Allí, en el minuto 103, David Trezeguet engañó a Francesco Toldo y le dio a Francia el título.
Los dos capitanes de la final de hoy, Fabio Cannavaro y Zinedine Zidane, formaron parte de aquel duelo en Rotterdam.
El reencuentro estará impregnado de respeto, pero también de revancha y vehemencia.
5 Razones para que Francia sea campeón
1) Mejor manejo de pelota
Su buen trato y manejo de pelota, la circulación que hace a partir de un funcionamiento compacto de sus dos líneas de cuatro, más el protagonismo de Zidane, lo convierten en el único rival capaz de que Italia se desconcentre, se desarme y le pase como contra EE.UU., que perdió el control y tuvo la baja de dos jugadores expulsados
2) Tiene a Zinedine Zidane
Si la final se hace pareja y se prolonga, tiene un clase "A" en la manga: Zidane, que es capaz de ponerse el equipo al hombro, "juntarlo", guiarlo y más aún; su fina pegada no sólo puede hacer la pausa, marcar el ritmo del trámite y meter grandes pases, sino que puede resolver el partido en una pelota quieta o en una jugada.
3) Puede jugar sin responsabilidad
No tiene nada que perder y tiene todo para ganar: Italia es el favorito, el candidato. Libre de toda responsabilidad, de toda carga, puede jugar más suelto técnicamente e, incluso, desde el punto de vista táctico, sin ir a buscar el partido de entrada, lo que representaría una dificultad para el rival, que se siente jugando mejor al contraataque
4) Puede explotar el planteo del rival
Si Italia plantea un partido muy conservador, con un sólo punta jugando en el ataque, y Marcello Lippi no desdobla el equipo a tiempo (como no lo hizo ante Estados Unidos y sí ante Alemania), aumentan sus posibilidades; en ese caso, no sería la primera vez que los italianos se van de un Mundial sin dar el puntillazo esperado
5) No tuvo una semifinal intensa
Contra Portugal no jugó una semifinal intensa ni con alargue, al punto de que el segundo tiempo pareció estar de más. En ese partido dio la sensación de arrastrarse, pero si supera el desgaste hecho ante Brasil y recupera el nivel y funcionamiento de ese día y contra España, capaz que iguala físicamente a su rival.
5 Razones para que Italia sea campeón
1) Tiene mucha más solidez en el arco
Tiene mejor arquero, más sólido y estable, tanto futbolística como mentalmente, atajando bajo los caños o saliendo del arco, yendo a cortar abajo o saltado a buscar el juego de alto. En una eventual definición por penales: Barthez es un arquero normal y Buffon tiene una alta proporción de penas máximas atajadas.
2) En el fondo cuenta con el mejor zaguero
Tiene un zaguero como Cannavaro, que también es futbolística, física y anímicamente exuberante. Lejos, el mejor del campeonato: marca, quita, anticipa, manda, y es capaz de mandarse con gran sentido de la oportunidad hacia adelante, tal como ocurrió ante Alemania, que fue el gestor de la jugada del segundo gol.
3) Hace un gol y se hace mucho más fuerte
Si se pone en ganancia es difícil que le den vuelta el resultado: juega al contragolpe, en forma compacta, en su salsa, tanto del punto de vista estratégico como táctico, y maneja los tiempos del funcionamiento del equipo como nadie. Si sucede eso, estará más cerca de asegurar el resultado a que le empaten.
4) Está más entero que su rival en caso de alargue
Si el partido se prolonga, parece más entero físicamente, pese a haber tenido que jugar una extenuante semifinal ante Alemania porque, además, tiene más hombres gravitantes, o capaces de renovarle la fisonomía de su funcionamiento en el banco; en ese caso, puede cambiar no sólo un jugador por otro, sino también otro planteo.
5) Por su historia y sus individualidades
Por historia, por tradición. Como prueba: no pierde un partido por un Mundial jugado en Europa desde que Polonia le ganó 2-1 en 1974. Sus individualidades están más hechas a instancias que se aproximan a las de hoy en Berlín, y a la presión futbolística, física y mental, con que juegan en el calcio.