Un país secreto y muy pobre

Corea del Norte integra el "eje del mal" de George W. Bush, y la Casa Blanca ha hallado motivos serios para ello. El objetivo declarado de este estado de corte stalinista es la "liberación" de su vecino del sur, sin evitar los modales bélicos si es necesario. El líder omnipresente del país, Kim Jong Il, gobierna con un exacerbado culto a la personalidad que, sin embargo, no impide que el suyo sea uno de los gobiernos más impermeables del mundo. Pocos norcoreanos saben de los destinos del país, y mucho menos de lo que sucede en la casa de gobierno. El secretismo y la exhibición de poder es una herencia del padre del actual presidente, Kim Il Sung, quien mantiene el cargo de "presidente perpetuo" a pesar de morir en 1994. La de Corea del Norte es la única dinastía comunista del mundo, un privilegio que Cuba quiere robarle. En los últimos años, el país permaneció en un aislamiento internacional que, sumado a las erradas estrategias económicas del régimen, provocaron una crisis estructural que desde 1995 mató a dos millones de norcoreanos de hambre. Muchos otros decidieron exiliarse, no sólo por motivos económicos sino por la política de tolerancia cero hacia la disidencia que practica el régimen. Desde siempre, Jong Il ha utilizado el chantaje como una estrategia de supervivencia, amenazando a la comunidad internacional con su programa nuclear en busca de la indispensable cooperación internacional. Esta semana lanzó misiles desconociendo los reclamos de que evitara esa clase de alardes.

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