EN BASE A AGENCIAS
Mañana no sólo los fanáticos del fútbol estarán pendientes de lo que ocurra en la final del mundial de Alemania. También estarán atentos los principales analistas económicos. Así lo demuestra un informe llamado "Soccernomics 2006" que realizó el banco holandés ABN-AMRO previo al inicio del mundial de fútbol. En él se sostiene que el mejor resultado para la economía mundial hubiera sido una final entre Alemania e Italia, en donde el país anfitrión se llevara la derrota.
Si bien esta opción ya no es posible, sí es un hecho que la selección campeona será del viejo continente, lo que producirá cierto beneficio global, según el mencionado estudio.
"Dejando de lado el hecho de que muchos economistas que son fanáticos del fútbol usarían cualquier excusa para mencionarlo en su trabajo, estamos convencidos de que el fútbol tiene un impacto en la economía", dijeron Ruben van Leeuwen y Charles Kalshoven, analistas de ABN-AMRO.
El Centro de Investigaciones de Economía y Empresas, con sede en Gran Bretaña, también hizo su predicción, en la que no se metió en temas deportivos. Estimó que el Mundial daría un impulso al consumo equivalente a unos 25.000 millones de dólares, en el que Alemania, país anfitrión del evento, sería la nación más beneficiada.
También Goldman Sachs publicó una guía en la que vinculaba a la economía de los países con la historia de los mundiales, en donde llegaba a la conclusión de que la copa se la llevaría Brasil.
TEORÍA. La premisa de la que parte el estudio de ABN-AMRO es que Estados Unidos gasta mucho más de lo que puede pagar, y eso provoca que arrastre a todos los otros países debido a lo que los economistas llaman los desequilibrios financieros globales.
Esto determina que las grandes economías de Europa deban gastar más para mantener un equilibrio mundial, y ahí es donde encaja la teoría de la "economía del fútbol" de ABN-AMRO. Como anfitrión, la enorme pero adormecida economía alemana se beneficia directamente de la inversión en estadios e infraestructura, oleadas de turistas y un mes de publicidad a escala planetaria. La hipotética victoria italiana incrementaría más el consumo en esa nación y, por lo tanto, el crecimiento del país. El informe concluye que si Europa aumenta el gasto, esto llevaría a que se incrementen las importaciones de Estados Unidos y esa expansión ayudaría a reducir el serio déficit comercial norteamericano.
Otra es la visión del economista uruguayo Jorge Caumont, quien opinó que para que se produjera un crecimiento equilibrado a nivel mundial, el país organizador debería ser de América Latina y no de Europa. "Debería ser un país como Argentina o Paraguay, ni siquiera Brasil. Porque los países del primer mundo están creciendo y tienen mayor bienestar que nosotros", estableció.
OTROS PAÍSES. En relación a Asia, donde el crecimiento económico es fuerte, los especialistas determinaron que la victoria futbolística no les beneficiaría, ya que si alguna vez ganaran un Mundial de Fútbol su economía podría "sobrecalentarse". En relación a una victoria latinoamericana, determinaron que no causaría demasiados cambios financieros a nivel mundial. "Por eso, desde la perspectiva de la necesidad de un crecimiento mundial equilibrado, un país europeo debería ganar el Mundial este año", pronosticó el estudio "Soccernomics 2006". "No es que el fútbol convierta una recesión en un auge, pero si se da en el momento correcto [la victoria] puede ser crucial", agregó Kalshoven.
GANANCIAS. Nadie duda de lo beneficioso que es el mundial en las finanzas del país anfitrión. Heinrich Bayer, economista del banco alemán PostBank, dijo que el mundial generó entre 2.6 y 4 mil millones de dólares en gastos domésticos, además de los 1.3 mil millones de dólares de gastos de turistas. También son incuestionables las ganancias de las grandes empresas que lo auspician y todas las industrias que rodean al fútbol, incluidos, por supuesto, los jugadores que reciben pagas millonarias. Pero en relación a que esta prosperidad sea algo duradero en el tiempo, las opiniones están divididas. Por ejemplo, la confianza del consumidor francés alcanzó un máximo histórico después de la victoria de su selección en la final de 1998 sobre Brasil, pero no está tan claro que eso se haya mantenido por un largo plazo. Nicolás Bouzou, de la consultora económica Xerfi, dice que el factor positivo es bueno para los que venden televisores y recuerdos del mundial de fútbol, pero tiene poco impacto duradero en términos del producto bruto interno de un país. Lo único cierto es que el fútbol sigue siendo el más popular de los deportes y la FIFA la empresa más tranquila ante estas especulaciones, con 1.300 millones de euros depositados por la televisión y los sponsors en su abultada cuenta bancaria suiza.