Seúl - Corea del Norte afirmó hoy que su múltiple lanzamiento de misiles fue un "éxito", adelantó que hará más pruebas similares y amenazó con emplear "medidas contundentes" contra quienes pretendan presionar al régimen comunista.
La cúpula norcoreana rompió hoy su silencio tras la traca de siete misiles disparados ayer y rebatió las críticas de la comunidad internacional con amenazas de emplear la fuerza y la promesa explícita de nuevos lanzamientos.
En un comunicado de su Ministerio de Asuntos Exteriores, el Gobierno norcoreano reconoció por vez primera el lanzamiento de los misiles y explicó que tales pruebas forman parte de las maniobras rutinarias de ese país destinadas a aumentar su poderío militar, según cita la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA).
El portavoz norcoreano aseguró que "el mando militar realizará en el futuro estos ejercicios de lanzamiento como parte del reforzamiento del poder disuasorio" del país.
Las fuerzas armadas norcoreanas dispararon ayer siete misiles, uno de ellos intercontinental y el resto de corto y medio alcance, que cayeron en una zona marina a mitad de camino entre la península de Corea, Rusia y Japón.
Esta acción ha sido condenada internacionalmente, pues supone la violación de una moratoria para las pruebas de este tipo suscrita por Corea del Norte en 1999.
Pyongyang fue muy clara hoy al respecto: "el ejercicio por la República Democrática Popular de Corea de su legítimo derecho como estado soberano no está sujeto a ninguna ley internacional, bilateral o acuerdos multilaterales".
Según el portavoz norcoreano, esa moratoria de 1999 era válida "sólo cuando el diálogo entre Estados Unidos y Corea del Norte estaba abierto".
Sin embargo, agregó, la Administración (del presidente de EE.UU., George W.) "Bush ha desguazado todos los acuerdos del Gobierno precedente y ha hundido el diálogo bilateral".
El lanzamiento masivo de misiles por parte de Pyongyang motivó ayer la convocatoria de una reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de la ONU.
La iniciativa partió de Tokio con el apoyo de Washington y su objetivo era examinar la eventual imposición de sanciones.
En otras ocasiones, Corea del Norte había advertido que la aplicación de sanciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU equivaldría a una declaración de guerra.
Hoy, el portavoz de Pyongyang hizo de nuevo honor a ese lenguaje agresivo y advirtió de que Corea del Norte "no descarta adoptar otro tipo de acciones más contundentes, si recibe mayores presiones (en referencia a las sanciones) por la realización de tales maniobras".
El embajador ruso en Tokio, Alexander Loshiukov, también previno contra la posibilidad de castigar así a Pyongyang.
Si se aplican sanciones a Corea del Norte, "será imposible que Pyongyang vuelva a las conversaciones a seis bandas" sobre su programa de armas nucleares, afirmó el diplomático.
Estas negociaciones, en las que participan ambas Coreas, China, Rusia, Japón y Estados Unidos, están estancadas desde noviembre pasado debido al boicot del régimen norcoreano.
La imposición de sanciones a Corea del Norte es uno de los objetivos del proyecto de resolución presentado ayer ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por Japón con apoyo de EE.UU..
El borrador de resolución condena el lanzamiento de los misiles y exige a Corea del Norte que ponga fin inmediatamente al desarrollo, prueba, despliegue y proliferación de proyectiles balísticos, además de confirmar su compromiso con la moratoria de 1999, que prohíbe el lanzamiento de misiles de largo alcance.
Entre los misiles lanzados había precisamente un intercontinental Taepodong-2, la joya del arsenal balístico norcoreano.
Este cohete de combustible líquido, con elementos del SS-4 soviético, tiene un radio de acción de entre 3.500 y 6.700 kilómetros según los expertos, aunque otros elevan a 9.000 e incluso los 12.000 kilómetros ese alcance, es decir, capaz de golpear a cualquier ciudad de la costa oeste de Estados Unidos.
Aunque de momento este tipo de misiles no puede portar cargas nucleares, es posible que esto ocurra en el futuro, una vez que se perfeccionen los mecanismos de disparo y se adapten las actuales cabezas de los pro.
Si bien ayer EE.UU. daba por fallado el lanzamiento de este misil, con su caída a los 42 segundos de vuelo, sin embargo, un portavoz del Estado Mayor de Corea del Sur, Lee Sung-kyu, afirmó hoy ante un comité del Parlamento que tales informaciones fueron manipuladas y, en realidad, el proyectil voló siete minutos.
"Voló durante 42 segundos sin ningún problema y después perdió paulatinamente altitud, pero recorrió otros 490 kilómetros", dijo Lee.
EFE