La Comisión Nacional Asesora del Sistema Nacional de Areas Protegidas ha propuesto incluir al Cabo Polonio dentro del marco de la Ley N° 17.234 que crea aquel Sistema y de su Decreto reglamentario de febrero de este año. La Comisión está compuesta por técnicos de diferentes instituciones, incluyendo los ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca, Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, y de Turismo, el Congreso de Intendentes y la Universidad de la República.
El sistema incluye cuatro categorías de áreas protegidas, cada una de ellas con sus propias características, objetivos de manejo y régimen jurídico: parque nacional, monumento natural, paisaje protegido y sitios de protección. En este caso, la postulación es para clasificar aquel paraje como un paisaje natural protegido donde es necesario, entre otros objetivos de manejo, preservar la interacción entre la naturaleza y la intrusión humana, promover estilos de vida y actividades económicas que estén en armonía con la naturaleza, cuidar la trama social y cultural de las comunidades que habiten el lugar y conservar la diversidad del paisaje y de los ecosistemas.
La Comisión tomó en cuenta los valores de biodiversidad, la presión de los intereses inmobiliarios y las construcciones clandestinas que ponen en riesgo los ecosistemas del Cabo. Se propone proteger 18 kilómetros de costa, incluyendo una franja de aproximadamente cinco millas desde la costa, con playas arenosas, puntas rocosas, cinco islas y un sistema de dunas.
La postulación inicia un proceso de consultas, que incluye la intervención de otros interesados, incluyendo los propietarios de los predios involucrados en la iniciativa.
Ya se han incorporado al Sistema las zonas de Esteros de Farrapos y las Islas del Río Uruguay (Departamento de Río Negro) y la Quebrada de los Cuervos (Treinta y Tres). Se encuentran en proceso de incorporación las áreas de Cerro Verde (Rocha) y el Valle del Lunarejo (Rivera). Sin embargo, Cabo Polonio es un caso muy especial, casi podría decirse emblemático, por la magnitud de los intereses involucrados y la variedad y profundidad de los desafíos ambientales presentes y futuros.