Continúa la conversación de sordos. Mientras los presidentes de Argentina y Uruguay, al mismo tiempo que presentaron sus reclamos, críticas, ataques ante el Tribuna de La Haya, se lanzan a reclamar por la necesidad de diálogo.
¿Por qué no lo han hecho? Desde fines del año pasado el conflicto fue creciendo en rispidez y agresividad, y los dos mandatarios "hermanos" nunca encontraron el momento propicio de juntarse para hablar y solucionar el tema.
Por su parte, los habitantes de Gualeguaychú movilizados, una y otra vez han dicho que se oponen a la construcción de las plantas, sin importar la realización de nuevos estudios de impacto ambiental, o de ajustar los controles técnicos. Ahora agregan que si el fallo de La Haya le es adverso a sus intereses, no lo aceptarán y seguirán luchando para impedir la construcción de las plantas.
Por incapacidad gubernamental nos acercamos a peligrosas anarquías.