Corrupción jaquea a Lula pero no bloquearía su reelección

| Encuestas lo dan por favorito porque pese a obstáculos, es visto como el mejor para atacar la pobreza del país

 internacional 20060626 200x148
AFP

SAN PABLO | AP, EFE y AFP

Pese a que los brasileños consideran al gobierno de Lula da Silva como el segundo más corrupto de la historia reciente (detrás del triste período de Fernando Collor de Mello), los analistas coinciden en que la estrategia electoral del mandatario rendirá sus frutos y resultará reelecto el próximo 1ro. de octubre.

"Por increíble que parezca, Lula es un presidente teflón``, dijo Riordan Roett, director de estudios del Hemisferio Occidental en la Universidad John Hopkins, en alusión a que Lula libró el escándalo de corrupción de su partido y gobierno sin mancha aparente. "La gente piensa: ¿Señalamientos de corrupción? ¡qué importa!``, añadió.

Lula formalizó su candidatura el sábado con el anuncio de que se esforzará más en un segundo mandato por erradicar la pobreza al tiempo que admitió que no hizo lo suficiente en el primero para mitigar la agobiante miseria de decenas de millones en el país más grande de América Latina.

El presidente anunció su candidatura en la Convención de su Partido de los Trabajadores (PT), a la que faltaron la mayoría de sus viejos dirigentes, todos señalados como partícipes de un gigantesco esquema de financiamiento paralelo para asegurarse votos y financiar campañas. Tampoco estuvieron los clásicos militantes del PT: los jóvenes, que se trasladaron a Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que proclamó a la senadora disidente Heloísa Helena como presidenciable.

Los programas antipobreza de Lula, "han sido en gran parte simbólicos, pero la promesa de Lula de hacer más por los pobres sonará creíble y tendrá gran aceptación``, dijo Michael Shifter, experto latinoamericano en el Diálogo Interamericano, un centro de análisis en Washington.

Según la última encuesta, el gobierno de Lula da Silva, es percibido como el segundo más corrupto desde 1985 en Brasil.

ESTRATEGIA. La consulta, realizada por la Fundación Perseu Abramo del PT, constató que 71% de los brasileños mencionó al gobierno del presidente Fernando Collor de Mello (1990-91) como el que tuvo más casos de corrupción, seguido por la actual gestión de Lula, iniciada en enero de 2003 (39%).

Lula afirmó en reiteradas ocasiones que nunca supo nada del esquema corrupto del PT; sin embargo, el 50% de los consultados por la Fundación del PT consideró, contra la opinión de un 29%, que el presidente sabía que su partido financiaba la compra de diputados.

Pese a esa imagen en la opinión pública, Lula tiene amplio favoritismo en las encuestas para conseguir la reelección.

La Fundación Perseu Abramo constató que esa popularidad obedecería a que el 69% de los entrevistados opinó que "hubo corrupción en todos los gobiernos", y que el 54% aseguró que el PT es el partido "que defiende más a los pobres".

Lula conoce esa particularidad del electorado y en su discurso del sábado hizo especial énfasis en el combate a la pobreza y no escatimó críticas a la oposición.

"Por más que nos provoquen, no usaremos los mismos métodos, pues tenemos armas limpias y poderosas. Una de ellas es la comparación de lo que ellos hicieron en ocho años de gobierno con lo que estamos haciendo nosotros en apenas tres años y medio", dijo Lula en alusión al gobierno de Fernando Henrique Cardoso, su antecesor y líder del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la agrupación opositora más importante.

Los expertos descartaron un eventual cambio en la política económica de Lula, tachada de conservadora por miembros izquierdistas del partido gobernante y por líderes empresariales debido a que mantiene baja la inflación con altos tipos de interés.

La alteración de la política económica podría asustar a los inversionistas extranjeros que han introducido decenas de miles de millones de dólares a la mayor economía latinoamericana, lo cual ha permitido a las compañías crecer y agregar empleos.

REACCION. Gerardo Alckmin, ex gobernador de San Pablo y principal rival de Lula en las elecciones por el PSDB, salió ayer al cruce de las declaraciones de Lula. "Es un error hablar del pasado; nosotros vamos a hablar del futuro, de lo que podemos hacer en los próximos cuatro años", dijo.

La campaña tiene un comienzo oficial el 6 de julio, pero la fecha está condicionada a la suerte de Brasil en la Copa del Mundo, si juega o no la final, que será el 9 de julio.

Ocho kilos menos

El presidente brasileño, Lula da Silva, ha rebajado ocho kilos desde enero y mandó reajustar todos sus antiguos trajes, según declaraciones de su sastre, Ricardo Almeida, publicadas por la revista Veja. Con la severa dieta que se impuso de cara a la campaña electoral que comenzará el 6 de julio, en la que aspirará a un nuevo mandato de cuatro años, "la cintura de Lula ha perdido seis centímetros", indicó Almeida. Austero, Lula prefirió reajustar la ropa a su cintura más fina a comprar nuevos trajes. "Hasta ahora no me ha encargado ninguno nuevo", dijo el sastre y explicó que los trajes de Lula no podrán ser modificados otra vez.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar