FERNANDO MANFREDI
Afortunadamente la visita de Francisco Rettig no se limitó a su intervención en el concierto del 75 aniversario de la Ossodre. Esta noche volverá a dirigir a la orquesta a partir de las 20 horas en el Teatro Solís.
Dentro del Ciclo Sinfónico 2006 de la Orquesta Sinfónica del Sodre el director chileno ha preparado un programa que incluye: Obertura de la ópera Don Giovanni y Concierto No. 1 en sol mayor para flauta y orquesta IK 313 de Wolfgang A. Mozart y la Sinfonía N° 5 en mi menor Op. 64 de Peter I. Tchaikowsky.
Don Giovanni, ossia il dissoluto punito (KV 527) es una ópera en dos actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto de Lorenzo da Ponte, fue compuesta en 1787, en Viena y en Praga. Surgió como un encargo a raíz del éxito que tuvo en esta última ciudad el estreno de su anterior ópera, Las bodas de Fígaro. Fue estrenada en el Teatro Nacional de Praga el 29 de octubre de 1787, con gran éxito de crítica y público. Su obertura fue compuesta un día antes de su estreno, de manera que fue interpretada por vez primera sin ensayo previo alguno. De todas las obras musicales basadas en la leyenda de Don Juan, la de Mozart es la más conocida y generalmente mencionada como la mejor.
El filósofo Søren Kierkegaard escribió un largo ensayo en su libro Enten-Eller (Lo uno o lo otro) en el cual defendía la propuesta de que esta ópera para él es la mejor obra de arte jamás realizada.
A principios de 1778, contando con poco más de 20 años Mozart escribió un concierto para flauta en sol mayor (K.313). El concierto era parte de un encargo que le había conseguido un amigo, J. B. Wendling. Lo había solicitado un tal Ferdinand de Jean, un individuo con dinero y que era un flautista aficionado. Mozart nunca terminó la totalidad del encargo de de Jean. De los varios conciertos para flauta que le fueron solicitados, sólo terminó ése.
Para los otros dos, Mozart tomó el camino fácil. Hizo una transcripción para flauta de un concierto para oboe que ya había compuesto antes (K.271) e hizo lo mismo con un concierto previo para fagot (K.191). Es música maravillosa para el novato y para el experto, esto es lo que es realmente llama la atención en el caso de Mozart porque sabemos que Mozart odiaba la flauta, al menos como instrumento solista.
Lo sabemos porque una de las cartas escritas a su padre lo dice: "... tú sabes que me vuelvo impotente cuando se me obliga a escribir para un instrumento que no puedo soportar (la flauta)". Sabiendo esto, resulta aún más notable el logro del concierto K.313. Es imposible dejarse de encantar por esa música.
Tchaikovsky fue ante todo un hombre. Y el ser humano, se enfrenta cotidianamente a las alegrías y las tristezas. Este músico tuvo una vida cruel y atormentada e inevitablemente eso se reflejó en su obra. La Quinta sinfonía desarrolla el tema del destino que se repite obsesivamente. La única interrupción se da en el segundo movimiento donde se escucha una suave melodía amorosa que no parece sin embargo encontrar la paz. La sinfonía pese a todo termina triunfante, aunque dejando una sensación de duda.
Es una magnífica obra, tal vez una de las mejores de las seis sinfonías que compuso Tchaikowsky. Romántica y optimista, parece haber sido escrita en un buen período de su vida.