Pierluigi Collina

| El calvo más famoso del fútbol está en el mundial, pero sin silbato; desde afuero lo ve mucho mejor

ANDRES DE PAULI

DB-EL PAIS: Usted es la principal autoridad mundial a nivel de arbitraje. ¿Cómo ha llegado a conseguir esta posición?

No pienso que sea una cuestión de autoridad, se trata de una cuestión de respeto. El árbitro juega un papel muy importante, es quien garantiza el cumplimiento de las reglas para, entre otras cosas, permitir un partido más espectacular. El respeto deriva del trabajo, de la preparación y de la capacidad de afrontar tu responsabilidad de manera metódica, seria y profunda.

¿Por lo tanto el profesionalismo sería un gran bien para los árbitros?

Entrenarse de noche, tras un día de trabajo, seguramente no es lo ideal. Más allá de lo que es un status, es necesario que un árbitro disponga de tiempo para los entrenamientos físicos y para entender y aprender de fútbol.

En un partido, ¿es importante hacer comprender dónde está la autoridad lo antes posible?

Le contaré una anécdota. Cuando dirigí la final de la Copa del Mundo, en los primeros cinco minutos hubo cinco faltas y saqué dos tarjetas, hecho un poco anómalo. Pero de ahí al minuto 90 no hubo más amarillas. Los jugadores habían comprendido cuál iba a ser mi manera de juzgar.

Entre los amonestados estaba Klose, que solía saltar con los codos por delante…

No es fácil percibirlo todo en una lucha entre dos jugadores. Si un árbitro ha visto los partidos precedentes y se ha dado cuenta de que alguien tiene tendencia de saltar con los codos por delante, tiene una ventaja.

¿Pero esta actitud no le predispone contra un jugador?

No son prejuicios. El árbitro entra en el campo para valorar lo que ocurre y no lo que ocurrió, pero tiene que ser consciente de lo que puede ocurrir. Si posee una información previa, podrá estar más preparado para juzgar.

Pues a veces las decisiones arbitrales no parecen de lo más coherente...

Un árbitro tiene tres décimas de segundo para decidir. Un abrir y cerrar de ojos. El proceso estimativo que deriva en una decisión se compone de análisis, síntesis y elección. Hacer todo esto en tres décimas de segundo no es sencillo. La información previa favorece el funcionamiento de este proceso.

¿El árbitro tiene que conservar un poco las distancias o es mejor crear una relación directa con los jugadores?

El papel del árbitro es el de garantizar el respeto hacia las reglas, pero también las relaciones personales son muy importantes. Si jugadores y colegiados van más allá de sus papeles propios, se creará una comunicación muy útil. La meta para nosotros es ver que nuestras decisiones se aceptan, aunque puedan ser erróneas. Significa que hay estima, confianza y tranquilidad.

¿Pueden llegar a entenderse algunas reacciones desproporcionadas de los futbolistas?...

¿Por qué no? Hay gestos que derivan del stress, de la presión física y psíquica. Antes de acabar la protesta la mayoría ya se están arrepintiendo de haberla iniciado.

¿Cómo comportarse en estas situaciones?

No existe una regla fija, es una cuestión de feeling. El árbitro tiene que comprender psicológicamente a los jugadores, no puede ser intransigente.

Dicen que el mejor árbitro es el que pasa desapercibido…

Es una de las banalidades más absurdas que se han dicho sobre los árbitros. No tienes que buscar ser el protagonista, pero si debes pitar dos penales, anular un gol y tomar otras decisiones… Creo que lo importante para un árbitro es tener el valor para decidir, ya que a veces no se tiene. Poseer el coraje de decidir y, a ser posible, de hacerlo correctamente.

¿Por qué puede faltar valor?

Porque hay situaciones en las que para un hombre no decidir es más sencillo. Pero, el árbitro no tiene otra opción: debe decidir siempre, sea como sea.

Los asistentes son cada vez más influyentes. ¿Usted nunca ha actuado como juez de línea?

En realidad sí, en tercera división, y al observador arbitral que me dijo que no me veía para actuar como juez de línea le contesté: "Espero que lo escriba, así nunca más me toca este trabajo".

¿El juego visto desde el campo es tan diferente del que se ve en las gradas o por la televisión?

A veces, goles que para mí habían sido completamente normales, el día después en la televisión me parecían extraños. Desde el campo no había visto algunas particularidades de la jugada.

¿Cuáles han sido los peores y los mejores momentos de su carrera?

Un momento muy negativo fue cuando tenía veinticuatro años y se me cayó todo el pelo. Alguien dijo que un árbitro sin pelo tendría dificultades para seguir pitando. Durante dos meses me mandaron a la nevera, con la esperanza de que volviera a crecerme el cabello. Luego, cuando se dieron cuenta de que esto no ocurría, comprobaron la reacción del público, eligiéndome para un partido amateur importante. La reacción fue normal y pude volver a arbitrar.

¿Y el mejor momento? ¿El Mundial?

Tuve el honor de dirigir partidos… diferentes. Todas las finales,: Mundial, Liga de Campeones, Copa de la UEFA, Juegos Olímpicos… Aunque la final de una Copa del Mundo es algo único.

En Italia se cambió el reglamento sólo por usted, prolongando en un año la edad límite para arbitrar. Aquello tuvo que ser una gran satisfacción…

Seguro. Recuerdo que el último año, antes de los tests oficiales, hice un trabajo atlético muy importante. Quería demostrar que también con cuarenta y cinco años cumplidos se podía estar físicamente en disposición de actuar de la mejor forma…

Observándole, parece que todavía pueda arbitrar...

Sólo sé que presenté mi dimisión el 29 de agosto de 2005, el día después de la primera jornada del campeonato italiano. Llegué a aquella fecha en un estado físico perfecto, irreprochable.

¿Recibió propuestas para seguir?

El presidente de la federación japonesa desveló que me había invitado para pitar en su país.

Su imagen pública está cotizada por grandes empresas…

Pienso que el convertir a un árbitro, visto antes sólo como un mal necesario, en una figura que pueda ser la imagen de una empresa y que pueda hacer aumentar las ventas es algo positivo.

¿Cuál es el jugador que más le ha sorprendido?

He visto jugar a muchos grandes jugadores. Estuve presente cuando Ronaldinho marcó un gol increíble en Londres… Pero hay un jugador a quien nunca dirigí y lo lamento profundamente: Maradona. Tan solo nos distanció un año. Aunque, para huir de los tópicos, me acuerdo de un gran partido de Redondo con el Real Madrid. Ganaron 2-3 en Manchester y él hizo cosas extraordinarias. Dio un pase de gol a Raúl tras una acción sensacional…

¿Siente pena por no estar en las canchas en el Mundial de Alemania?

Yo ya arbitré en dos Copas del Mundo. Siempre supe que con cuarenta y cinco años no podría participar en una tercera. No me había hecho nunca ilusiones.

¿Su favorito para la final?

Ahora es sencillo decir Brasil, pero luego hay que jugar y dependerá de muchos factores. Pienso que hay varios equipos con posibilidades, entre los cuales pongo también a Italia, pero tendrán que saber cómo jugar sus cartas.

Confidencias

Inicios: A los 17 años. Cuando mi compañero de pupitre me propuso empezar la carrera de árbitro me dije: `¿Por qué no?`. Al final, él fue descartado por problemas de vista y yo, a esas alturas, ya estaba inscrito.

Carreras: Poseo dos licenciaturas: la primera en Economía, en Bolonia; la segunda, en Ciencias, honoris causa, concedida por la Universidad de Hull, en Inglaterra.

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