La gente compra en el Centro, donde tiene créditos y los precios son más bajos", señala Luis, propietario de un pequeño almacén en una de las zonas más pobres de Paysandú. Ana, de otro comercio cercano acota: "Cuando los beneficiarios del Plan de Emergencia llegan acá les queda un pequeño resto. Nosotros les vendemos de a peso y entonces sí, compran suelto".
Comentarios como esos se repiten en pequeños comerciantes de los barrios que concentran más beneficiarios del Plan de Emergencia que cobran el ingreso ciudadano ($1452) en Montevideo, Florida y Cerro Largo, según testimonios recogidos por El País.
En el Ministerio de Desarrollo Social no tienen aún estudios sobre el impacto del ingreso ciudadano en el comercio, señaló a El País la directora general de esa cartera, Diana Marcos.
En Cerro Norte por ejemplo, los dueños de varios pequeños almacenes contestan con un "no" rotundo cuando se les pregunta si el Plan de Emergencia mejoró su nivel de venta. En cambio, en Carlos María Ramírez el panorama es absolutamente distinto. "Sí, se nota la diferencia. Compran platos, ollas y también cuentan que adquieren colchones", dice Hilda, dueña de un bazar. A pocos metros, en un supermercado pegado a un local de cobranzas el encargado señala que muchas personas cobran el ingreso ciudadano e inmediatamente realizan allí un surtido. "Fundamentalmente llevan alimentos", dice. En el mismo sentido va la percepción de Bogos, propietario de una barraca sobre la misma calle. "Algunas personas compraron materiales para mejorar sus casas y varios pidieron presupuestos", afirma.
En Florida varios comerciantes de Prado Español señalan que a pesar de que en el barrio ingresan más de $300.000 por mes por concepto del Panes, es poco lo que queda en los almacenes. "Quizás los más beneficiados sean las casas de electrodomésticos o de celulares del centro de la ciudad", afirma Alberto, uno de los comerciantes.
El panorama es similar en Cerro Largo. Allí dueños de almacenes en barrios que concentran beneficiarios del Panes dicen que "las compras las hacen en el centro". "Los vemos pasar con bolsas de grandes supermercados repletas", señala un comerciante. En el centro, en tanto, se incrementó la demanda de electrodomésticos, fundamentalmente los de bajo costo.
En Paysandú, Ana, dueña de un almacén no nota un incremento en la venta de alimentos pero sí en la demanda de fichas para juegos electrónicos. "Llegamos a vender hasta tres veces más juegos que en verdura", dice Ana.
En Salto, en cambio, sí se nota más movimiento en barrios con muchos beneficiarios. En algunos comercios del barrio Artigas señalaron que en los días subsiguientes a los cobros del ingreso ciudadano disminuyen las ventas al menudeo y se despachan más mercaderías en paquete como fideos, arroz y azúcar. "Se vende algún refresco y algún kilo de dulce más", afirma Martín, un comerciante.
En Barrio Artigas el panorama es similar. Algunos propietarios de almacenes afirman que se incrementan las ventas por dos o tres días después del pago del ingreso ciudadano y también los vendedores de leña notan un incremento en sus ventas.
En el centro de la ciudad, en tanto, aumentó la venta de electrodomésticos, especialmente de ventiladores hasta hace algunas semanas. También en el rubro barracas se incrementaron las ventas, fundamentalmente de chapas, varillas y portland.
En un comercio del barrio Roberto Mariano, en San José, también señalaron que en los días subsiguientes al pago del ingreso ciudadano aumenta un 40% las ventas de cigarrillos y vino y 10% las de alimentos.
destino. Estela con 24 años y cuatro hijos vive en Cerro Norte. Dice que su ingreso al Panes le "cambió la vida". Con el dinero compra comestibles y también alguna ropa para sus pequeños. Cerca de allí, en Cotravi, Silvia, de 30 años, dice que el Panes le sirve "muchísimo" porque no tiene trabajo, sobre todo para complementar la alimentación de sus cinco hijos.
Además de alimentación y vestimenta los beneficiarios consultados en varios departamentos dicen utilizar el ingreso ciudadano para pagar la luz y el agua, comprar muebles o colchones y también para mejorar sus viviendas. En varios departamentos hay críticas a la utilización del ingreso ciudadano en alcohol, electrodomésticos y celulares (ver nota aparte).
Gladys, en Duranzo, con cinco hijos destina el dinero en pagar el agua, la luz y en comprar alimentos. María, que vive en Paysandú, usó el primer pago del Panes para arreglar el baño. Con los posteriores, compró una cama, un ropero y ropa para sus tres hijos. Daniel, también de Paysandú se compró una bicicleta con el primer pago. Se la robaron, así que tuvo que volver a adquirirla. En Salto, María, del asentamiento de barrio Andresito señala que compró con el primer cobro un ventilador, una cisterna y calzado para dos de sus hijos. En tanto Oscar, un ciudacoches de San José utilizó el dinero en saldar una deuda.
En varios departamentos vecinos de los barrios más carenciados señalaron que se anotaron en el Panes y aún no fueron visitados. En Cerro Norte, Eva, sola con sus nueve hijos espera desde hace nueve meses recibir ayuda gubernamental. "Ya se demora demasiado", dice.
datos
BENEFICIARIOSEl Panes atiende a 330.000 personas que corresponde a 77.000 hogares, según la web del Mides.
territorioEl 93% son del área urbana y 58,1% son menores de edad.
educaciónLa mayoría de la población que atiende el Panes cursó o cursa Primaria. El 8% de los niños de entre 4 y 12 años no asiste a ningún establecimiento educativo, según el Mides.
hogaresEl 30% de los hogares son monoparentales y el 95% de ellos son mujeres.
desempleoEn la población del Panes 21% son desocupados y 71% subocupados. De los que tienen trabajo, la mayoría es de carácter temporal.
ViviendaEl 66% de los beneficiarios viven en condiciones de hacinamiento y 17% no tienen servicio sanitario.
INGRESOHay 77 mil personas que cobranun ingreso ciudadano de $ 1452.
TrajetasUnos 65.000 hogares son beneficiarios de tarjetas de alimentación, donde según el número de integrantes del hogar se les otorga un monto para que puedan adquirir los alimentos, artículos de limpieza y de tocador.
Espera
En Cerro Norte vecinos señalan que hay demoras en recibir visitas del Mides para ingresar al plan
Sin nada
Jessica Ramírez tiene 22 años y tres hijos. Perdió en un incendio su vivienda. Vivió en la calle y está transitoriamente en lo de un familiar donde está "hacinada". Sus vecinos de Cerro Norte la quieren ayudar a construirse una vivienda. Para ello necesitan chapas y clavos. Se puede colaborar llamando al 314-11-39.
El 85% se gasta en ropa y en alimentos
El Ministerio de Desarrollo Social está "muy satisfecho" con el destino que le dan al ingreso ciudadano quienes lo cobran, dijo a El País la directora general de esa cartera, Diana Marcos.
"Realizamos un monitoreo y según un muestreo 85% de los beneficiarios lo destinan a comida, vestimenta, muebles e implementos de limpieza", dijo Marcos.
En un relevamiento de El País surgieron por parte de vecinos y comerciantes algunas críticas al destino del ingreso ciudadano. "Se compran celulares, bicicletas, motos y vino. ¿Verdura o fruta? No existe", dijo un comerciante en Florida. Rosa, también en Florida, contó un hombre que derrochó el dinero "en vino y mujeres". En Cerro Largo, personas vinculadas al Plan dijeron que 10% de los beneficiarios compran celulares, electrodomésticos o bicicletas.
Consultado por El País, Cristian Mirza, director de Políticas Sociales del Mides, dijo que las personas usan mayoritariamente el ingreso para vestimenta y alimentación y "eventualmente" algún electrodoméstico. "Eso no nos parece mal, no podemos enjuiciar a aquellos que se compran una tevé. ¿Con que autoridad ética le podemos decir que tiene que comprar leche, arroz y pan? No tenemos autoridad moral, no podemos controlar el consumo ni debemos hacerlo", opinó.