Luego de varios conciertos en Brasil, donde El País pudo entrevistarlo, el bajista, compositor e intérprete camerunés Richard Bona llega a Montevideo para presentarse esta noche el Teatro Solís.
Bona, que tocará por primera vez en la capital uruguaya, llega encabezando un conjunto de músicos de diferentes procedencias (Cuba, Colombia, Holanda, EE.UU.), aglutinados en torno al inclasificable estilo del líder. "Soy músico, más allá de las etiquetas", decía Bona en Rio de Janeiro. Lo cierto es que aún con las dificultades para rotular la mélange de diversos géneros, que van desde el jazz a las músicas de Camerún, Bona es considerado como una de las figuras más importantes de eso que se conoce como "jazz fusion".
Radicado en Nueva York desde hace más de una década, Bona comenzó a tocar el balafon y a cantar desde pequeño, en su país natal. Con evidente talento para la interpretación, Bona ya era músico profesional antes de cumplir los quince. Aunque cantaba y tocaba la guitarra, Bona descubrió que su instrumento principal sería el bajo cuando escuchó un disco de Jaco Pastorius, uno de los más influyentes bajistas de la segunda mitad del siglo pasado.
A los 22 años se radicó en París, ciudad donde se forjó un importante renombre como instrumentista y cantante y se cultivó como arreglador y compositor. Pero el circuito de jazz y música contemporánea de París no encajaba del todo con la concepción musical de Bona. Un viaje a Nueva York lo convenció de mudarse una vez más y Bona se instaló en la Gran Manzana con muchas ganas de acoplarse al vertigionoso ritmo de la urbe y sus músicos. "Fue muy positivo para mí y para mi música. Para empezar, ¡todo el mundo vive en Nueva York! (risas). La banda que me acompaña, por ejemplo, es toda neoyorquina y hay gente de muchas nacionalidades en ella. Y el contacto entre los músicos es espontáneo y directo, algo que a mí me atrae mucho: tomar el instrumento y empezar a tocar al instante, dejar que la música fluya", contaba Bona en Brasil.
Como acompañante de proyectos y grupos ajenos, el bajista y cantante ha dejado su impronta en la música de artistas como Mike Stern, George Benson, Bobby Mc Ferrin, Danilo Pérez y Joe Zawinul, entre muchos. Sin embargo, Bona tiene una discografía propia que ya va por el quinto título: Tiki, editado a fines del año pasado. En él Bona establece un diálogo entre Camerún y Brasil, desde la óptica de alguien que vive en Nueva York: "Es inevitable que el lugar en el que uno vive se impregne en su música", afirma, y señala que sus presentaciones en vivo se rigen por reglas muy distintas a las que imperan en un estudio de grabación.
El concierto comenzará a las 21 horas y los precios de las entradas van desde $ 300 hasta $ 600. Las localidades se venden en la boletería del Teatro Solís hasta 15 minutos antes de que arranque el recital.