Famosos argentinos indagados por maniobra vinculada a Röhm

| Más de 80 personalidades declaran ante el juez Oyarbide en Buenos Aires. Eguren sigue caso en Montevideo

La justicia argentina investiga a decenas de empresarios de ese país por la generación de créditos inexistentes por más de US$ 100 millones contra la liquidación de la Compañía General de Negocios Saife, la off shore que los hermanos Röhm tenían en Uruguay.

Fuentes judiciales argentinas dijeron a El País que el caso involucraría a más de ochenta personalidades argentinas, que ya están declarando ante el juez Norberto Oyarbide, que lleva el caso adelante.

Las personalidades investigadas son acusadas de haber reclamado en Uruguay la devolución del 100% del valor nominal original de "bonex"(títulos de deuda entregados durante la crisis del gobierno de Raúl Alfonsín), que afirmaron haber colocado en CGN Saife.

Según las denuncias, cuando reclamaron sus depósitos en el 2002, dichos valores ya habían sido casi totalmente repagados por el Estado argentino. Y el pequeño saldo pendiente cotizaba a aproximadamente un 25% de su valor residual debido a que había sido pesificado y estaba en cesación de pagos tras el "default". Esa habría sido la vía por la que se crearon artificialmente créditos por US$ 113 millones.

El caso también fue denunciado en Uruguay ante el juez Pablo Eguren ya que el presunto delito fue cometido en el país.

La maniobra fue denunciada por los liquidadores judiciales del Banco General de Negocios primero y luego por los bancos ex socios del Comercial, el Credit Suisse, Dresdner y J.P. Morgan.

La off shore uruguaya entró en liquidación en plena crisis de 2002, pocos días después de que Carlos Röhm fuera detenido por la jueza María Servini de Cubría que investigaba a bancos que habían facilitado a clientes argentinos "saltar el corralito". Carlos y su hermano José Röhm fueron finalmente procesados por delitos vinculados al vaciamiento de estas instituciones, como también lo fueron en Argentina y Uruguay más de una decena de sus hombres de confianza.

MANIOBRA. La causa refiere a la colocación en CGN Saife de una importante cantidad de "bonex" casi totalmente amortizados y en default, y el posterior reclamo de los mismos en la liquidación por su valor nominal original, más de 30 veces superior. Según el expediente el fraude que se investiga consistiría en el intento de cobrar nuevamente las cuotas de capital ya amortizadas por el Estado argentino, y además cobrar la última restante (el llamado "cupón 20"), en dólares y por su valor nominal, cuando en realidad la deuda había sido pesificada y entrado en default. De esta forma se afirma que créditos que en el mejor de los casos valían US$ 4 millones se reclaman por US$ 117 millones. Parte de las personas investigadas habría inclusive solicitado embargos invocando estos créditos.

Según supo El País en Buenos Aires, los síndicos del BGN habrían afirmado que la situación implica una posición "sumamente grave por cuanto denota la existencia de temeridad y malicia por parte de los actores que pretenden (...) reclamar importes ya abonados con anterioridad".

Aunque la denuncia finalmente abarca un monto algo menor, habrían afirmado que la sobreestimación del valor de los bonos es "enorme" y que "asombrosamente el accionar conjunto excedería en US$ 140.000.000 al cotejar el reclamo con la cotización del valor residual de cada título".

Un informe técnico realizado por el contador Conrado Hughes, -que fue agregado al expediente- apoya las denuncias y sostiene que "las personas investigadas presentaron la información sobre sus inversiones en forma conscientemente engañosa". Confirma también que los bonos en cuestión estaban casi completamente amortizados ya que "entre 1995 y 2001 el Estado argentino cumplió puntualmente con el pago de las siete primeras cuotas correspondientes al repago del capital" y que a enero de 2002 "sólo quedaba pendiente el pago de la última cuota de amortización que vencía el 15 de setiembre de 2002".

En ese contexto, concluye que las personas no podían ignorar lo que estaban haciendo porque "ni la persona más distraída se equivoca en 30 veces al calcular el valor de sus inversiones". Asimismo, dijo que "se trata de personas que procuraban una mayor rentabilidad realizando sofisticadas y complejas operaciones, propias de inversores avezados".

Estrategia

Se colocaron en la Compañía General de Negocios bonos que estaban en default, y en el 2002 se reclamó 30 veces su valor original

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