C.R.
En el paraninfo de la Universidad tiene lugar hoy a las 19 hs. un cumpleaños. El escritor Milton Schinca cumple 80 años y los festeja en público, presentando su último libro, Religaciones 2, un trabajo que él define como "un testimonio personal de lo que pienso con respecto al mundo, en lo filosófico y en lo religioso: es el testimonio final mío."
"Este libro -sigue Schinca- lo vengo escribiendo desde hace muchísimo. En Religaciones 1 era una exposición global de mi pensamiento, por decirlo así, y en esta nueva entrega, que es la última, amplío, comento y desarrollo determinados temas parciales".
Tomás de Mattos, a cargo de la presentación, adelantó a El País que "se trata de una obra excepcional, que expresa una preocupación religiosa, asumida individualmente. El libro participa de diversos géneros, porque se puede inscribir en el ensayo y en la poesía en prosa, aunque también tiene mucho de las cosmogonías de la antigüedad. El propio título hace referencia a la etimología de "religión", que viene de religar, esto es, formar un nuevo tipo de relación."
"Schinca -afirma De Mattos- ha buscado en esta obra un sentido religioso en la vida cotidiana, en las cosas y las personas, hecho en clave sumamente contemporánea, sin dogmas, en una búsqueda áspera, que tiene coincidencias con los místicos católicos, con los árabes y con el taoísmo, donde el amor divino llega a ser expresado hasta como una relación amorosa, a mi juicio demasiado libérrima".
"Yo soy católico -concluye el director de la Biblioteca Nacional-, pero pertenezco a un pensamiento religioso más institucionalizado. Por eso, en Religaciones 1, en la dedicatoria, me puso `Para Tomás, hermano en las búsquedas y primo hermano en las respuestas`. Porque la verdad es que si bien admiro mucho su obra, en este trabajo discrepo con algún corolario".
Dramaturgo y poeta, y en menor medida periodista, historiador y narrador, Schinca se desempeñó como crítico de teatro de Marcha y como comunicador radial, alcanzando gran éxito en CX30 por medio de sus relatos sObre la historia de Montevideo, donde equilibró la erudición y calidez. Entre sus muchas obras teatrales él destaca Delmira, que la Comedia Nacional dio en 1986.