En lo que pareció ser un mensaje hacia el interior del Frente Amplio en medio de la tormenta desatada por las diferencias sobre el proyecto de reforma tributaria, el ministro de Economía Danilo Astori aseguró ayer que "sin las reformas" que plantea el gobierno "todo el proceso de transformación abortará", dado que son necesarias para "asegurarle sustentabilidad".
Ayer Astori y su número dos, Mario Bergara, expusieron ante funcionarios y empresarios sobre el proyecto de reforma del Banco Central (BCU), que justamente es otra iniciativa que ya recoge resistencias en la izquierda.
Sin aludir en ningún momento a la reforma tributaria -declinó otra vez hablar del tema con la prensa- el ministro reiteró la advertencia hecha la semana anterior durante un seminario del Colegio de Contadores, cuando dijo que los "logros macroeconómicos de nada servirán sin reformas profundas".
En el entorno de Astori se destaca que la bancada de gobierno -mayoritaria- sólo aprobó la ley de Presupuesto y pocas iniciativas más como la salida legal para la crisis de Cofac en marzo de 2005 y el cambio en las normas del endeudamiento público.
Los proyectos de reforma del BCU y de la Caja Policial están en el Parlamento desde diciembre del año pasado, el de defensa de la competencia desde julio y el de usura desde setiembre.
Mientras, el Fondo Monetario Internacional sigue preocupado porque la reforma del BCU está trabada en el Parlamento, dijeron a El País quienes tienen contactos con el organismo.
defensa. Bergara aprovechó su exposición para relativizar la mayoría de las críticas que recibió el proyecto de reforma del BCU desde la propia izquierda y el sindicato bancario. Astori dijo que se debe tratar esta reforma "sin prejuicios ni ideas preconcebidas" y aseguró que "no es un proyecto de autonomía o independencia del BCU".
En la charla organizada por el estudio Atchugarry, Brum, Costa y Testa, Astori dijo que la reforma es "parte fundamental" de los cambios en el sistema financiero.
Bergara explicó el proyecto y se encargó de confrontar las críticas que ya cosechó la iniciativa en la izquierda y AEBU. Antes que nada defendió la necesidad de la reforma y dijo que la adopción de buenas o malas políticas monetarias o de supervisión "le pegan al bolsillo de la gente". Dijo que es necesario definir responsabilidades en las distintas áreas del BCU y que "no nos pase como en la crisis financiera" donde no se rindió cuenta por las acciones. Si no están claras las responsabilidades se da "un marco de impunidad", dijo Bergara.
También alejó el temor sobre que el proyecto haga que el Central sólo se preocupe por la inflación, dejando de lado el resto de la política económica. Por ello sostuvo que la política del BCU "no quiere decir inflación cero". Sostuvo que "el responsable indelegable" de la conducción económica seguirá siendo el Poder Ejecutivo. Defendió la inclusión en el proyecto de una instancia en el Senado cuando existan diferencias entre el BCU y Economía. El Senado "ya está aunque no quiera" porque es el que vota las venias a los directores. Además en esa instancia "no se discutirá los encajes sobre depósitos o el tipo de cambio", abundó Bergara.
También dijo que se debe "desdramatizar" la desvinculación del mandato del directorio del ciclo electoral, dado que el gobierno podrá nombrar a "tres o cuatro" de los cinco miembros, a los que se propone ampliar la cúpula del BCU.
Recomendaciones de ex funcionarios
El ex ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, y el ex director de OPP, Javier de Haedo, coincidieron ayer en que la nueva superintendencia de servicios financieros debería estar fuera de la órbita del Banco Central.
Atchugarry dijo que la mayor autonomía "en términos jurídicos y económicos" de la supervisión daría "calidad a las reglas de juego" y a la seriedad que el país conquistó tras la crisis.
En principio se acordó con el FMI que la superintendencia estaría fuera del Central pero luego el gobierno decidió que funcione dentro, aunque dándole una mayor autonomía.
Recordando los vaticinios de 2002, cuando se dudaba sobre la existencia de un sistema financiero, el ex ministro dijo que el país "se puede dar el lujo" de perfeccionar un mercado "que sobrevivió, crece y es confiable".
De Haedo dijo que "lo ideal" sería que la superintendencia esté fuera del BCU aunque tiene la contra de que sus autoridades deberían pasar un proceso de designación como el de los entes autónomos.