Salieron en silencio de la explanada del Banco de Previsión Social y llegaron hasta el ministerio de Economía y Finanzas. Allí cientos de jubilados y pensionistas plantearon su reclamo: jubilación mínima de 3.000 pesos y un aumento de 600 pesos.
No parece tanto, para aliviar las penurias de este importante sector de compatriotas. Sin embargo, no luce probable que el gobierno se sensibilice.
Una pancarta exhibida por los manifestantes decía: "El Frente Amplio mintió a los jubilados". Otra: "Ya votamos, ahora podemos morirnos". Una tercera: "Nos usaron para subir y ahora nos matan de hambre". Elocuentes, dado que todo lo que hizo el gobierno "progresista" fue darle a las pasividades en enero pasado un aumento del 6,15%, asegurar que en julio próximo no habrá ajuste y que si lo hay, será recién en enero del 2007.
Hay que recordar que aquel 6,15%, para los titulares de jubilaciones sumergidas representa 3 pesos por día.
Afortunadamente no todo es insensibilidad ni mucho menos. El Partido Nacional se viene movilizando en procura de modificar esta situación inicua. Legisladores del principal sector de oposición han preparado diversas propuestas dirigidas a recuperar el poder adquisitivo de los pasivos. El lado oscuro del caso es que cuando senadores y diputados blancos, encabezados por el Presidente del Directorio, Dr. Jorge Larrañaga se presentaron ante el presidente del BPS, Ernesto Murro, éste dio una curiosa respuesta: dijo que el gobierno está "comprometido" con la recuperación de las pasividades... pero al mismo tiempo rechazó dar un nuevo ajuste. Murro se mantuvo en la tesitura de que hasta enero del año que viene, nada. Trágico.
Especialmente cuando sabemos que mientras tanto, el ministro Astori prepara un proyecto de ley de impuesto a las retribuciones que sería otro mazazo contra los jubilados.
Como dijo uno de los manifestantes que se reunieron frente al ministerio de Economía: "No podemos aceptar los tiempos del gobierno y de los burócratas que se llevan 70.000 pesos por mes y la mar en coche. Son los burócratas que siempre dicen que no y que se hacen un picnic con los números, en sus oficinas con calefacción".