Un grupo de 24 comercios, entre ellos dos importantes cadenas de supermercados, resolvieron impugnar meses atrás el decreto que les prohibe vender lentes. Sin embargo, el Poder Ejecutivo rechazó el recurso de revocación presentado por las empresas, por entender que la medida de permitir comercializar anteojos exclusivamente a las ópticas procura preservar la "salud ocular de la población".
En diciembre de 2005, el gobierno emitió un decreto, que dejó sin efecto otra norma anterior que liberalizó la venta. Lo hizo en base a un informe de su programa de Salud Ocular, que alertó que la "desregulación" había incrementado el aumento de anteojos de sol que no cuentan con la protección contra rayos ultravioletas. Las autoridades del Ministerio de Salud explicaron que en muchos casos se venden lentes de color oscuro, pero que no tienen protección anti-UVB. Los oftalmólogos advirtieron que las lentes oscuras sin filtros pueden producir el efecto inverso al buscado, porque la pupila se dilata y aumenta la cantidad de luz ultravioleta que puede ingresar al globo intraocular, exponiendo a lesiones al cristalino y la retina.
EN CONTRA. Sin embargo, un grupo de comercios impugnó el decreto 532/005. Fuentes jurídicas de los demandantes explicaron que están de acuerdo con "velar con la salud de la población", pero que eso no debería implicar "otorgarle el monopolio de la venta a las ópticas". Los empresarios creen que lo fundamental es controlar que la mercadería que ingresa en el país cuente con la protección adecuada, pero que se debería permitir la venta en diversos puntos. "Muchas veces en las ópticas se venden los mismos lentes que en un supermercado, pero cuatro veces más caros", dijo a El País uno de los comerciantes.
Los demandantes creen que la medida va a fomentar el contrabando, puesto que la gente va a preferir adquirir anteojos más baratos en la calle.
Pero, el Poder Ejecutivo no hizo lugar al planteo, porque entiende que ello afectaría el "derecho fundamental de la población a preservar su salud ocular", y porque la medida busca asegurar las garantías que sólo un óptico puede brindar.
El director nacional de Salud, Jorge Basso, remarcó a El País que transitoriamente se les ha permitido a los supermercados y otros comercios vender sus excedentes, con la sola condición de presentar el aval de un óptico. "Lo vamos a permitir hasta que se dilucide el recurso", comentó. El caso será elevado al Tribunal de lo Contencioso Administrativo.
En la calle siguen divisándose numerosos puestos de venta de lentes, algo que es considerado discriminatorio por los comercios establecidos. Basso admitió que es un tema "complicado", que se va a intentar combatir. Sin embargo, consideró que la clave es que la población "esté informada" y no compre lentes en la vía pública, porque "el ahorro que va a obtener, lo perderá luego con los daños en la visión".
El director dijo que el MSP ha adquirido un equipo destinado a comprobar la efectiva protección de los lentes, que se va a utilizar en las distintas inspecciones.