La ruta del Código

La propuesta es seguir los pasos de Langdon y Neveau, los protagonistas de "El Código da Vinci" de Dan Brown, en un circuito que recorre Paris, Roma, Londres y Escocia. Muchos de los lugares están abiertos al turista tradicional, algunos se aprecian de lejos y uno requiere de miles de dólares por día para ingresar.

POR MACARENA VIDAL

Aunque el verdadero significado de la obra de Leonardo Da Vinci continúa siendo un misterio, el enigma cautiva con fuerzas renovadas luego de la aparición de la novela de Dan Brown y el reciente estreno de la versión cinematográfica protagonizada por Tom Hanks y Audrey Tautou. La búsqueda del Santo Grial fue una de las empresas más emblemáticas del mundo cristiano, una epopeya cuya importancia se vio acrecentada con el pasaje de los años. Y es que aunque Da Vinci, los templarios y el Santo Grial pertenecen a un pasado muy remoto, los lugares donde los hechos ocurrieron, el trabajo del artista y las teorías sobre la prueba de la existencia de Cristo están más vigentes que nunca. De hecho, además de darle unos cuantos dolores de cabeza a la Iglesia, la novela ha generado un nuevo producto dentro de la industria del turismo temático. La Ruta del Código da Vinci, no es la primera en su género: mucha gente peregrinó por Estados Unidos buscando el pueblo de Blair ("Blair Witch Project"), otros se suben al tren de Harry Potter y en Nueva York un "day tour" permite sumergirse en el fantástico "lifestyle" de las chicas de "Sex and The City". El móvil para los fanáticos son las incógnitas planteadas en la obra de Brown y otras tantas que han visto la luz gracias a la "Codigomanía": ¿Cuál era la relación entre María Magdalena y Jesús? ¿Existen los críptex? ¿Hay una cámara secreta debajo de la capilla de Rosslyn? ¿Qué descubrieron los curadores cuando restauraron La última Cena de Leonardo Da Vinci?

Las teorías planteadas en el best seller ya están, a esta altura, esparcidas alrededor del globo y la respuesta no se ha hecho esperar: además de los cientos de operadores turísticos que ya ofrecen la búsqueda del Santo Grial "empaquetada", la reconocida editorial turística Fodors publicó recientemente su "Da Vinci Code Tour Paris" para los llamados "turistas del código", que planifican su viaje incluyendo La Ciudad Luz, Roma, Londres y Roslin, un pequeño pueblo escocés que, aunque pintoresco, no era precisamente un punto álgido en el mapa turístico pero que, por estos días, hace lo que puede para lidiar con su súbita fama.

EN LONDRES. El tour básico dura 3 horas y su punto de partida es la Temple Church, en el Inner Temple: una iglesia emplazada en el centro de una suerte de patio interior de una manzana de barrio, a la cual se accede por una pequeñísima (y antiquísima) puerta de madera. El lugar fue epicentro de las actividades templarias y del supuesto Priorato de Sión; allí es donde, en la novela, Langdon y Neveu comienzan su búsqueda de respuestas al enigma. En ruta se pasa por la Fleet Street, el King´s College y la Abadía de Westminster con la tumba de Isaac Newton, frente a la cual la dupla de investigadores descubren partes claves del mensaje cifrado. Otros dos puntos del recorrido son St. Jame`s Park, un parque circundado por tres palacios reales, y la Nacional Gallery, donde se encuentra la Virgen de las Rocas de Da Vinci.

EN PARIS. En la Grande Galerie del Louvre los turistas se detienen absortos frente a la pirámide invertida de I.M. Pei bajo la cual, según la novela, se encuentran los restos del Santo Grial; otros preguntan a los guías si realmente son 666 los paneles de vidrio en la pirámide o recrean dentro del recinto los pasos finales del curador Jacques Sauniére quién, herido de muerte, deja tras de sí un mensaje encriptado y la mayoría no pueden evitar las fotos en las placas Arago que marcan la Línea de la Rosa o sobre la línea de cobre del interior de St Suplice. El mito cobra vida en el relato de interpretadores de símbolos y estudiantes universitarios de historia del arte, hoy devenidos guías turísticos especializados en los tours del "Código".

EN ROSLIN. Gracias a su "aparición estelar" en el Código Da Vinci, la Capilla de Rosslyn en Escocia vive sus 5 minutos de fama. La misma se ubica en Roslin, en las cercanías de Edimburgo. Está abierta de lunes a Sábados de 9 y 30am a 6pm y los domingos desde el mediodía hasta las 4.45pm. (www.rosslynchapel.org.uk) Allí no está ni la "línea rosa" ni la cámara escondida donde podría encontrarse el Santo Grial y su edificio, ese maravilloso ejemplo de arquitectura medieval fundado en 1446 por Sir William St. Clair (Gran Maestre de los Caballeros Templarios), está sostenido por andamios y en plena reparación. La postal original es bastante distinta a la ficción de Brown y, ciertamente, muy disímil de la versión hollywoodense, aunque esto no ha descorazonado a los turistas que siguen concurriendo en masa (la cifra de visitantes se triplicó en 2005), a este edificio de piedra enclavado en la cima de los cerros Pentland, en las afueras de Edimburgo. Por otra parte, este súbito interés en este recinto sacro tiene su lado positivo: una postergada obra de reconstrucción y reciclado ha finalmente encontrado los fondos para hacerse realidad. Al respecto, las expectativas de los entes turísticos locales son más que optimistas: la agencia oficial de Turismo Visit Scotland invirtió más de 50 mil dólares en la producción de un DVD documental titulado "El enigma de Rosslyn".

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