No sólo juega, canta en la cancha

| El jugador, de sólo 17 años, jugó su primer clásico en primera y fue figura en los aurinegros

SILVIA PEREZ

M aximiliano Arias vivió el día después de su debut clásico en Primera División con tranquilidad. Se levantó temprano y a las 9:00 horas ya estaba en Villa Muñoz, en el negocio que sus padres, Alvaro y Serrana. atienden a diario. Casualmente, la tienda lleva el nombre de Godzila, el sobrenombre del futbolista aurinegro.

"Maxi" nació en la Unión hace 17 años. Y vivió en Pérez Galdós esquina Zorrilla hasta los 12 cuando su familia se tuvo que ir al exterior por los problemas económicos que afectaron al país

Estuvieron en Miami donde su padre vendía fotocopiadoras, y según admitió el propio Alvaro, fue el mejor trabajo que tuvo en su vida. Sin embargo, Maximiliano que jugó en el "Miami Lake" durante nueve meses extrañaba mucho y se quiso volver. Detrás suyo, regresaron todos.

Cuando regresó de Estados Unidos fue convocado a la Selección Sub 15 por Néstor Goncálvez (hijo) de quien guarda un grato recuerdo porque según contó lo trató siempre como un hijo. Es más, fue el propio Goncalvez quien lo llevó a Peñarol.

Antes había hecho todo el baby fútbol en el Alumni, cuya cancha se encuentra al lado de la de Basáñez.

En Alumni donde estuvo desde los cinco hasta los doce años jugaba como número 8 y fue en las juveniles de Peñarol que le pidieron que diera una mano como defensa.

Hoy, Arias ya no vive en la Unión, pero lo sigue considerando como su barrio y pasa más tiempo allí, en la casa de su abuela Kitty, que en su propio hogar. Es más, su corazón está dividido entre Peñarol y Basáñez y sigue cantando las letras de los "Saltimbanquis", la murga del barrio donde supieron salir su padre y su tío.

-¿Qué te dijeron sobre el clásico en la calle?

-De todo, pero sobre todo que anduve muy bien, supongo que es por la edad que tengo. Estoy muy contento, sobre todo por cómo me recibió la familia y los amigos. Yo traté de hacer lo mejor dentro de la cancha y creo que la gente lo reconoce. Creo que la hinchada se da cuenta que Peñarol está jugando cada vez más.

-Apenas terminó el partido te sacaste los zapatos, ¿fue por cansancio o porque te dolían los pies?

-Me dolía una ampolla que me hicieron los zapatos nuevos. Era la segunda vez que me los ponía. Me habían hecho una ampolla el domingo en Los Aromos y me los puse igual. Durante el partido no me molestó pero cuando terminó el partido me empezó a doler bastante.

-¿Pensás que Nacional fue menos de lo que ustedes esperaban?

-No pensé mucho en eso, sólo pensaba en lo que significaba el debut y en la gente en la tribuna. Creo que en algunos momentos Nacional fue más que nosotros y en otros fuimos más que ellos. Pero creo que Nacional tendría que haber sido más por como va en la tabla y por como vamos nosotros, pero el lunes se vio que clásicos son clásicos. Y de repente no hay que hablar tanto antes de los partidos, hay que jugarlos. Para nosotros el resultado fue como una victoria porque jugamos casi todo el partido con un hombre menos.

-Con esas dos patriadas que te mandaste al final del partido, dio la impresión que querías hacer un gol a toda costa.

-No sé si de hacer un gol, pero tenía unas ganas bárbaras de ganar. No quería que Peñarol perdiera. No pudimos ganar pero creo que al final el empate fue justo y merecido para los dos.

-¿Es cierto que mientras que jugabas cantabas con la hinchada?

-En el primer tiempo cuando cantaban esa canción que dice: "vamo aurinegro que tenés que ganar", me puse a cantar con la hinchada sin darme cuenta. Iba corriendo y cantaba al mismo tiempo. No sé que me pasó, me nublé y me puse a cantar con los hinchas.

-Será que todavía te sentís un poco hincha.

-Sí, porque me acuerdo cuando iba siempre a la Amsterdam con todos los muchachos a alentar a Peñarol.

-Pero tu corazón está dividido entre Peñarol y Basáñez, ¿no?.

- Soy hincha de Basáñez por el barrio, pero soy mucho más de Peñarol.

-¿Cómo te sentís en este momento en que todo el mundo habla de vos, salís en la televisión y en los diarios todo el tiempo y Saralegui dice que vas a ser el mejor volante del fútbol uruguayo? ¿Tenés conciencia de lo que te está pasando?

-Sí, pero estoy bien. Papá y mamá me están apoyando mucho y me hacen que tenga los pies sobre la tierra. Estoy tranquilo y cuando salgo con la familia o con mi novia trato de hablar de otras cosas para no estar tan pendiente del fútbol.

-Pero no debe ser fácil, sobre todo teniendo en cuenta que tenés sólo 17 años.

-No es fácil, pero por suerte estoy bien rumbeado, como dice la gente. Lo único que quiero es progresar futbolísticamente y salir adelante con Peñarol.

-¿Qué pensás de esto que se dice de que van a cambiar al técnico y que Saralegui no seguiría al frente del equipo después del Clausura?

-Yo me llevo muy bien con Mario y no entiendo mucho lo que está pasando. Porque Mario hizo un gran trabajo con nosotros. Es un asunto de los dirigentes, pero Mario es un gran técnico, lo está demostrando en la cancha y se merece seguir.

-Me dijeron que a pesar de que sos el más chico, hacés cantar a todos en Los Aromos.

-Es cierto. Me paso todo el día cantando, no sé porque será. Debe ser por mi padre que salía en la murga. Además, quiero darle alegría al grupo.

-¿Y que cantás?

-Canto murgas, sobre todo las de los Saltimbanquis.

-¿Y los demás se prenden?

-Sí, se prenden todos. El "Betito", Guglielmone, Vigneri, todos.

-¿Y es cierto que el protector de pantalla de la computadora de Los Aromos tiene tu cara?

-Sí, porque me paso ahí. A veces no sé que hacer , sobre todo cuando estamos mucho concentrados. Como ahora que estuvimos como dos semanas y no me quedaba otra que estar en la computadora, chateando con amigos y con mi novia.

-¿Qué esperás de tu futuro?

-Por ahora, quiero seguir jugando en Peñarol, no perder la titularidad que tengo y también aspiro a estar en la selección Sub 20. Sé que hay muy buenos jugadores, pero me gustaría tener una oportunidad para estar ahí y volver a defender a Uruguay.

Como muchos de los jóvenes futbolistas Maximiliano se hizo varios tatuajes. Pero no son de extrañas figuras, ni de cantantes o famosos deportistas. En sus tatuajes aparecen los rostros de su hermanita Aldana y de sus dos primos Rodrigo y Paula. Así es "Godzila" de familiero.

"Creo que Nacional tendría que haber sido más que nosotros por como va en la tabla, pero el lunes se demostró que clásicos son clásicos"

"Cuando terminó el partido me saqué los zapatos porque me dolía mucho una ampolla. Era la segunda vez que los usaba"

"En el primer tiempo me puse a cantar con la hinchada sin darme cuenta"

"Lo que me está pasando no es fácil, pero papá y mamá me están apoyando mucho. Estoy bien rumbeado, como dice la gente"

"No entiendo lo que está sucediendo. Mario es un gran técnico, hizo un gran trabajo con nosotros y lo está demostrando. Se merece seguir".

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