Kelsey Thompson es una joven albina de 26 años de Wisconsin, Estados Unidos, que integró la mesa directiva de la NOAH (Organización Nacional por el Albinismo y la Hipopigmentación) durante dos años y que actualmente es la editora de su publicación noticiosa trimestral. Consultada por e-mail dio sus opiniones acerca de "El Código Da Vinci", y en especial sobre el personaje del malvado monje albino Silas.
¿Se siente discriminada por el mundo del arte y del espectáculo?
No estoy segura si puedo llamarlo discriminación, pero pienso que la gente con albinismo ha sido marginada largamente por el mundo del espectáculo. Personajes con albinismo en las películas nunca son el barman o el vecino o el enamorado. Son personajes caricaturescos o raros a pesar de que no es lo que ocurre en la vida real.
¿Cuál es su opinión sobre el libro y el film "El Código Da Vinci"?
Dejando las controversias de la-do, no creo que "El Código Da Vinci" sea único en su caracterización del albinismo. Sigue una larga tradición de autores que usan al albinismo como una manera de distinguir al personaje bueno del malo, utilizando un rasgo que lo identifique como anormal. El autor utilizó al albinismo como un cliché, por lo que no fue para nada original. No creo que el personaje de "El Código Da Vinci" sea un tema de importancia para nosotros sólo por ser tomado como una rareza. El problema más grande que vemos con Silas es que encarna la representación negativa y deshumanizada número 68 que se ha hecho de un albino en un film. Es esta tendencia la que nos disgusta.
Creo que es una cuestión de balance; no somos todos como Silas o Powder (personaje con poderes telepáticos del film homónimo) en la vida real, entonces, por qué insistir en retratarnos de esa forma. Cuando Hollywood hace una broma del mal gusto una vez, podemos reírnos de ella y demostrar que tenemos sentido del humor, pero cuando la cuenta 68 veces, alguien tiene que saltar y decir: "Ya es suficiente. Esto no es lo que nosotros somos".
¿Cuáles son sus reclamos?
NOAH está combatiendo la perpetuación de esta idea errónea por parte de Hollywood, donde la ficción se ha convertido en una realidad injusta para muchos. Las personas con albinismo son personas reales que queremos que Hollywood nos trate con el mismo respeto que le dan a otros grupos como las minorías étnicas/raciales o personas con discapacidades. Queremos utilizar la popularidad de "El Código Da Vinci" y de su personaje Silas para recordarle al mundo que nosotros somos gente real y que Silas no lo es.
Queremos que el mundo sepa que no somos villanos o rarezas y que estamos cansados de que Hollywood nos trate así una y otra vez. Desafiamos a los escritores y productores cinematográficos a que salgan del cliché y presenten un personaje con albinismo que no sea el antagonista o el motivo de las burlas. Pero quiero aclarar que no estamos protestando o llamando a boicotear la película, así como tampoco estamos a favor de la censura artística. En definitiva, seguiremos trabajando para promover una visión positiva y transmitir la cara real del albinismo.