Crisis de seguridad alcanza a la política

Brasilia. La ola de violencia en San Pablo llevó el tema de la seguridad al primer plano de la campaña para las elecciones de octubre, con duros cruces entre el presidente Luiz Inacio Lula da Silva y el principal aspirante a sucederlo, el socialdemócrata Geraldo Alckmin.

Lula desligó el miércoles la responsabilidad de su gobierno con la ofensiva lanzada por el crimen organizado.

El presidente recordó que cumplió con su papel al ofrecer ayuda del gobierno central (Ejército y fuerzas de seguridad) al gobernador, el opositor Claudio Lembo, y que éste la rechazó. Además, dejó planear la duda sobre si hubo un acuerdo entre las autoridades y los jefes del Primer Comando de la Capital (PCC), que habrían ordenado los ataques desde la cárcel.

Al inicio de la crisis, el presidente atribuyó la violencia a la falta de políticas sociales de sus predecesores, señalando que Brasil necesitaba "un choque de inclusión" más que un "choque de gestión".

El "choque de gestión" es uno de los principales lemas de su principal opositor en las presidenciales, Geraldo Alckmin, que gobernó San Pablo desde 2001 hasta marzo, cuando dejó el cargo para empezar la campaña presidencial.

El ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro, afirmó que "Alckmin debería asumir la responsabilidad por lo que está sucediendo en San Pablo", dado que fue su gobernador hasta hace dos meses, y criticó el presunto acuerdo con los jefes del PCC.

AFP

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