San Pablo - El total de víctimas fatales de la guerra desatada en Sao Paulo por el Primer Comando de la Capital (PCC) subió hoy a 99, tras confirmarse la muerte de 18 presos durante las rebeliones carcelarias sofocadas ayer, dijeron a la AFP fuentes oficiales.
Ocho presos murieron asfixiados en la cárcel de Sao Sebatiao, en el litoral norte del estado (sobre el Oceáno Atlántico), después que los amotinados prendieron fuego a la prisión dependiente de la secretaría de Seguridad, dijo un portavoz de ese organismo.
Se estima que algunos reclusos de Sao Sebastiao trancaron las puertas de las celdas en un ajuste de cuentas entre dos fracciones criminales. Los cuerpos fueron retirados del local después de terminada la rebelión.
Otro preso murió en la cárcel de Aparecida, 140 km al oeste de Sao Paulo, en circunstancias no determinadas, dijo el vocero de la Secretaría de Seguridad.
Por otra parte, nueve presos aparecieron muertos tras los motines en cárceles de la Secretaría de Administración Penitenciaria (SAP). "Cada uno murió en circunstancias diferentes que difundiremos más tarde", dijo a la AFP la portavoz de la SAP.
La coordinación de amotinamientos que alcanzó a 73 de las 144 prisiones a cargo de SAP, donde se retuvieron a 260 rehenes, en el estado más poblado de Brasil (42 millones de habitantes), fue parte de la guerra lanzada el viernes contra la policía por el PCC.
El estado brasileño de Sao Paulo vivió hoy su primera madrugada de relativa tranquilidad desde la noche del pasado viernes.
Aunque versiones de prensa aseguran que 19 delincuentes fueron muertos en enfrentamientos con la policía entre la noche de ayer y la madrugada de hoy, 14 de ellos supuestamente vinculados a los ataques, los datos oficiales dan cuenta de cinco criminales muertos.
Tres personas murieron tras atacar una base policial en Osasco, en el área metropolitana de Sao Paulo, en tanto que otros dos lo fueron en una operación en Guarulhos, en las afueras de la capital.
Las rebeliones carcelarias, que llegaron a extenderse a 73 presidios, estaban totalmente controladas en la noche de ayer, en tanto que los ataques a comisarías, autobuses y agencias bancarias se redujeron sensiblemente en la madrugada de hoy martes.
El servicio de autobuses volvía hoy a la normalidad, tras un día en que el temor generado por la andanada criminal obligó a los transportistas a suspender su servicio y a numerosas escuelas, comercios y empresas a cerrar las puertas.
Pese a que el gobierno niega cualquier negociación, las rebeliones carcelarias fueron suspendidas súbitamente sin que las autoridades supuestamente atendieran las reivindicaciones de los presos.
Pese a la supuesta tregua, en la madrugada de hoy se registraron algunos esporádicos ataques a edificaciones públicas, que fueron rápidamente repelidos por las autoridades.
En base a AFP y EFE