Puerto Príncipe - El nuevo presidente de Haití, René Preval, prestó juramento hoy para un mandato de cinco años ante los parlamentarios haitianos y en presencia de algunas personalidades extranjeras, en un ambiente festivo pese a incidentes en una prisión.
Menos de dos horas antes de que Preval apoyara una mano sobre la Constitución y jurara respetar las leyes, se escucharon disparos cerca de la principal prisión de Puerto Príncipe, a menos de 1 km del Parlamento.
Una decena de prisioneros trataron de fugarse, según fuentes policiales. Hacia mediodía había retornado la calma a la zona, donde se mantenía un importante dispositivo policial.
"Juro obedecer la Constitución, respetar y hacer respetar las leyes haitianas, velar por la soberanía de la nación y velar por que este país no ceda ninguna parcela de su territorio", prometió el nuevo mandatario antes de recibir la banda presidencial de manos del presidente de la Asamblea Nacional, Joseph Lambert.
El jefe de Estado prestó juramento en creole ante el nuevo Parlamento, electo en los comicios celebrados en dos vueltas, a principios de febrero y fines de abril.
Entre los asistentes figuraban personalidades extranjeras como Michaelle Jean, gobernadora general de Canadá; Jeb Bush, gobernador del sureño estado norteamericano de Florida y hermano del presidente George W. Bush, y Philippe Douste-Blazy, ministro francés de Relaciones Exteriores.
Este último prometió, al margen de la ceremonia, aumentar la ayuda bilateral de Francia a Haití.
Posteriormente, Preval pronunció en el palacio presidencial un breve discurso, también en creole, ante miles de haitianos rodeados por fuerzas de seguridad.
"Haitianos, la solución a los problemas del país está en nuestras manos", declaró.
"Tenemos que lograr la paz mediante un diálogo permanente (...). Si logramos la paz, podremos abrir la puerta a las inversiones, la creación de empleos, el trabajo y la educación", agregó para luego señalar que "este diálogo y esta paz son una necesidad".
El nuevo jefe de Estado aseguró también que el mandato de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah) "no ha terminado todavía" y consideró que la fuerza de paz debe quedarse principalmente "para contribuir a la profesionalización de la policía haitiana".
Poco antes, Preval había asistido a una ceremonia religiosa en la catedral de Puerto Príncipe, en la que el obispo Louis Kébreau, presidente de la conferencia episcopal de Haití, llamó a "salir del fatalismo y dotar a Haití de nuevos cimientos".
Preval, de 63 años, quien ya había presidido el convulso país durante el período 1996-1991, fue Primer Ministro del primer gobierno de Jean Bertrand Aristide, quien hoy vive exiliado en Sudáfrica. Si bien ambos mantuvieron estrechos vínculos durante largo tiempo, hoy Preval asegura haber tomado distancia de Aristide desde hace dos años.
Fuera del Parlamento, miles de haitianos celebraban llevando camisetas con la imagen de Preval y de Aristide, mientras cantaban en creole: "Quieran o no, Aristide va a volver". Entretanto, la capital Puerto Príncipe parecía de fiesta, con muchas casas decoradas con flores o fotografías de Preval.
La investidura tuvo lugar bajo la estrecha vigilancia de un dispositivo de 4.500 hombres de la policía haitiana y Cascos Azules de la Minustah.
También se delimitaron perímetros de seguridad en torno a tres lugares de la ceremonia: el Parlamento, la catedral de Puerto Príncipe -donde tendría lugar una ceremonia religiosa- y el palacio presidencial, donde Preval debía pronunciar su discurso de investidura durante la tarde.
El 7 de febrero, Preval ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales con el 51,21% de los sufragios.
Haití, con cerca de ocho millones de habitantes, es el país más pobre del continente americano y está desde hace dos años bajo el control de la ONU, que tiene allí desplegados a 9.500 Cascos Azules y policías internacionales.
AFP